A las 4.40 de la mañana en Colonia del Sacramento, Uruguay, con la oscuridad del amanecer todavía sobre el estuario, Mayte Puca se lanzó al agua con una misión que parecía inalcanzable: romper el récord femenino del cruce a nado del Río de la Plata, el más ancho del mundo. Nueve horas, seis minutos y treinta y un segundos después, lo logró.
Mayte Puca, la mejor del mundo que busca conquistar el podio general
Por tercer año consecutivo, es la mejor nadadora del mundo de aguas abiertas. Un santafesino la está ayudando para conseguir recursos. La de Puca es una historia de superación personal por una mala praxis apenas nació.


Con esta hazaña concretada en marzo, la barilochense pulverizó el histórico tiempo de 9 horas, 33 minutos y 50 segundos establecido en 2018 por la quíntuple campeona mundial Pilar Geijo. No fue un triunfo aislado. Por tercer año consecutivo, Puca se consolida como la mejor nadadora de maratones de aguas abiertas del planeta.
Su dominio absoluto en el circuito internacional quedó ratificado este año al imponerse en el primer puesto de la exigente Santa Fe-Coronda, el Lago San Juan en Canadá, Cozumel en México y el Lago de Macedonia. Lo verdaderamente monumental de su rendimiento radica en que compite de igual a igual contra los varones: en las tres primeras pruebas de la temporada se metió de lleno en el Top 10, cruzando la meta entre el quinto y sexto puesto de la clasificación general. Su gran obsesión para 2027 es dar el salto definitivo y meterse en el podio absoluto de la general.

Una historia de resiliencia desde el nacimiento
Detrás de este presente de gloria mundial se esconde una historia de resiliencia extrema. Al nacer, una mala praxis médica durante el parto le provocó una fractura de cadera. Su madre, Marta Puca, quedó viuda y enfrentó un pronóstico lapidario: si la niña no nadaba para fortalecer su musculatura, corría el riesgo de quedar en silla de ruedas. La pileta se convirtió en su salvación y, con los años, en su hábitat natural, dejándole como única secuela física una leve renguera que contrasta con su monstruoso nivel competitivo en el agua.
Su ascendencia también marca su identidad: lleva con orgullo las raíces de su pueblo originario peruano por parte de su padre, respaldada incondicionalmente por Marta, su pilar cotidiano.

Radicada en Bariloche, donde su lugar preferido en el mundo es entrenar en las heladas aguas del Nahuel Huapi, Mayte complementa su preparación física con trabajos combinados de pileta y lago. Sin embargo, el camino no es sencillo. Cuenta con un apoyo económico muy escaso por parte de la provincia de Río Negro y se sostiene gracias al respaldo del club Pehuen —para el que compite— y a las estancias de alto rendimiento que realiza en México bajo la tutela del entrenador López, en uno de los centros más avanzados del planeta.
Ante este panorama de esfuerzo solitario, su representante Marcelo Micocci y Víctor Russo tomaron cartas en el asunto. Ambos impulsaron una red de contención para que la propia organización de la emblemática Santa Fe-Coronda comience a respaldarla formalmente, buscándole recursos, visibilidad y el reconocimiento que una deportista de su talla mundial merece.
Dueña de una garra indestructible y un talento inagotable, la nadadora de Bariloche ya dejó de ser una promesa para transformarse en leyenda. Le dicen “la Messi de las aguas abiertas”, y razones le sobran: transforma cada obstáculo de la vida en una brazada hacia la eternidad.










