En Mónaco, la clasificación suele pesar tanto como la carrera, pero los neumáticos también pueden convertirse en un factor decisivo si aparece una neutralización en el momento justo. Pirelli anticipa una competencia a una sola parada, favorecida por la baja degradación que habitualmente ofrece el trazado callejero del Principado. La obligación reglamentaria de utilizar dos compuestos distintos será, en principio, el principal motivo para pasar por boxes.
Los neumáticos, una estrategia abierta pero condicionada por Mónaco
Con la baja degradación asegurada en el Principado, la ventana de paradas estará determinada por la obligación reglamentaria y la aparición oportuna de un Safety Car.

Durante la clasificación, todos los pilotos utilizaron el compuesto C5, el más blando de la gama disponible. En Q1, algunos incluso pudieron completar varias vueltas rápidas con el mismo juego, una señal clara de que el desgaste no aparece como una preocupación central. En Q3, los tres primeros realizaron una vuelta de salida, una vuelta rápida de preparación y luego el intento decisivo, buscando llevar el neumático a su punto ideal antes de atacar el cronómetro.

Para la carrera, Pirelli plantea varias combinaciones posibles, todas bastante cercanas en rendimiento. Una alternativa es largar con blandos y cerrar con duros, con una ventana de parada entre las vueltas 29 y 35. Otra opción es comenzar con medios y pasar luego a duros, deteniéndose entre las vueltas 33 y 39.

Sin embargo, la propia marca italiana considera que los equipos también podrían aprovechar el mayor agarre de los compuestos más blandos. En ese caso, la estrategia pasaría por largar con blandos y cambiar a medios entre las vueltas 31 y 37. Esta variante puede ser atractiva porque permite explotar la adherencia inicial del C5 sin resignar demasiado en la segunda parte de la carrera.

El gran condicionante será el contexto de carrera. En Mónaco, cualquier roce contra las barreras puede provocar un Safety Car, un Virtual Safety Car o incluso una bandera roja. Si eso ocurre dentro de la ventana de detención, la estrategia puede cambiar por completo: un piloto que estire su primer stint podría ganar posiciones al parar con menor pérdida de tiempo. Por eso, más que la degradación, el verdadero juego estará en leer el momento exacto para entrar a boxes.
La clave será combinar paciencia, oportunidad y reacción. En un circuito donde adelantar es extremadamente difícil, los neumáticos no solo definen ritmo: también pueden ser la única herramienta real para modificar el orden de la carrera.








