- Te digo eso porque uno imagina que en un par de años ya no va a poder jugar más. Yo trato de vivir. Me gusta vivir no como jugador de fútbol. Todos me dicen lo mismo. “Vos no sos jugador”. “No”, le digo. En la cabeza, al estar tanto tiempo solo, al llegar a conocerme interiormente uno abre el paraguas o se va atajando a lo que viene después de jugar al fútbol. Hoy yo voy al banco y no hago cola. Voy a la carnicería y me regalan la carne. Voy al súper, me regalan esto. Tengo que hacer un trámite, llamo a dos personas y te hacen el trámite. Todo eso porque pateo la pelota. Si yo no jugase al fútbol, tendría que ser una persona normal. Calculo que cuando deje de jugar, esas cosas no van a pasar. Entonces trato de ser una persona normal. Muchos chicos al ver los primeros contratos, que les hacen notas, que los conoce la gente se pueden marear, tomar caminos que no son los acertados. Yo trato de estar siempre ajeno a eso. Falta todavía para que deje de jugar. No voy a estar cerca del fútbol en el futuro. No estaría tan de acuerdo con seguir en este ambiente.