“Epico”, dijo Scaloni… “Ahora va a salir mañana en los diarios que al partido lo definí como épico”, agregó. Y sí. Fue épico. Estaba perdido, se dio vuelta en 12 minutos… La “argentinidad al palo”, señores. Messi llorando como no lloró el día que ganó la copa del mundo en Qatar. El técnico llorando, como si hubiese ganado otra vez el título. El corazón en la mano, la euforia a flor de piel. “El fútbol es eso también, no solamente es táctica y estrategia”, dice Scaloni. Es verdad. Y se conmueve cuando lo expresa. Al punto de decirle a los jugadores que se hizo entrenador por esto, “por seguir viviendo este tipo de cosas”. Pecho caliente. ¿Quién lo duda?
La “épica” del Scaloni “llorón”
El entrenador rescató la parte emocional por sobre la táctica y la estrategia. “Los jugadores me dicen ‘La Llorona”, señaló, entre risas. En carne viva él también. Hasta admitió que se hizo entrenador para vivir momentos como los de este partido, que será inolvidable.


No hubo mucho tiempo ni preguntas para que hable de fútbol. “En el primer tiempo tuvimos situaciones, tres o cuatro además del penal, no era para perderlo”, dice. Y tiene razón. El equipo sufría el contragolpe egipcio, pero jugaba con ese libreto que no se resigna por nada del mundo. “Yo no le dije a Montiel que vaya al área a ponerse de ‘9’ para bajarle la pelota a Messi en el segundo gol”, señala. Y también tiene razón. No hay obstáculos, nadie frena a nadie. Así también se sufre cuando nos encontramos con dos equipos con jugadores rápidos arriba, como los de Cabo Verde y los de Egipto.
Se queja el entrenador de Egipto, que cruzó los brazos ante el árbitro reclamando por un supuesto acto racista. Se queja por el foul que le cobró el VAR en perjuicio de Lisandro Martínez y que permitió anular lo que era el segundo gol de Egipto (fue foul, claro pisotón). Se queja porque reclama un supuesto penal en la jugada previa al tercero de Argentina (no fue penal). Quejas propias de un entrenador en estado de calentura por un partido que en 12 minutos se le fue de las manos.
“Cuando ves que la pelota no entra y ellos están cómodos, hay que seguir intentando. No necesité decírselos. Ellos mismos se dieron cuenta”, dice Scaloni. Parece que a este equipo hay que “matarlo” para ganarle. Y enseguida recuerda la famosa frase de Messi, luego de la derrota en Qatar ante Arabia Saudita que complicaba el panorama: “No vamos a dejar tirados a los argentinos”.

Y otra vez a movilizarse por lo anímico: “Cuando convertimos el segundo, me dí cuenta que lo ganábamos. Si un equipo va perdiendo 2 a 0 y empata 2 a 2 en tan poco tiempo, parece que detrás del arco rival hay un aspiradora que atrae a la pelota. Se veía venir el tercero. Lo percibieron los nuestros y también lo asumieron los rivales, porque es lo que pasa habitualmente en el fútbol. Si hoy hubiésemos dependido solo de la táctica y la estrategia, a este partido lo perdíamos. Afloró lo otro”, concluyó un Scaloni que admitió su estado de emotividad que lo desborda: “Los jugadores ya me dicen ‘la Llorona”, dijo entre risas.
“A los muchachos les quito las presiones. Pudimos haber perdido este partido y también lo pudimos perder con Cabo Verde. ¿Y qué problema había si eso pasaba?, ninguno. Mañana había que seguir…”, concluyó. No le creo demasiado. Scaloni tiene un ADN ganador, por eso lo sufre tanto a los partidos. Más allá del sentimiento.
Fue “épico”. Es cierto. Este partido quedará grabado y será muy difícil olvidarlo. El partido estaba perdido. Injustamente, sin fortuna. Pero estaba perdido. Faltaban 12 minutos y cualquier otro equipo hubiese caducado en el esfuerzo. Argentina no. Fue por el milagro. Y en el fútbol, los milagros existen.









