La velocidad no será el único factor decisivo en la clasificación del Gran Premio de Bélgica. En un circuito tan extenso como Spa-Francorchamps, donde las largas rectas y los fuertes cambios de elevación ponen al límite a los autos, la administración de la energía volverá a ocupar un papel determinante.
Spa pondrá a prueba la estrategia energética de los equipos tras un nuevo cambio de la FIA
La Federación Internacional volvió a ajustar el reglamento para la clasificación del Gran Premio de Bélgica y redujo la cantidad de energía eléctrica que podrán recuperar los monoplazas. La decisión obligará a los ingenieros a redefinir cómo administrar la potencia en uno de los circuitos más exigentes de la temporada.

Con ese escenario en mente, la FIA introdujo un nuevo ajuste reglamentario para la sesión clasificatoria. El organismo redujo de 8 a 7 megajulios la cantidad máxima de energía que cada auto podrá recuperar durante una vuelta lanzada, una medida que ya había aplicado en Silverstone con un criterio similar.

La modificación apunta a limitar el llamado superclipping, un fenómeno que aparece cuando la batería agota la energía disponible y el aporte del motor eléctrico desaparece antes del final de una recta. En un circuito como Spa, donde abundan los sectores de aceleración a fondo, esa pérdida de potencia puede traducirse en varias décimas por vuelta.
El desafío estará en encontrar el equilibrio
La decisión obliga a los equipos a replantear completamente la distribución de la energía durante la vuelta. Utilizar demasiada asistencia eléctrica al comienzo puede dejar al piloto sin potencia en los últimos metros de las rectas más largas, mientras que conservar energía en exceso también implica resignar rendimiento.
Uno de los puntos más delicados será el sector central del circuito. Aunque predominan las curvas rápidas, también existen aceleraciones importantes en las que disponer de energía marcará diferencias. Por eso, ingenieros y pilotos deberán encontrar el compromiso ideal entre rendimiento y recuperación.
La FIA también modificó la forma en que el sistema MGU-K entrega potencia en distintos sectores del trazado, permitiendo una reducción más rápida de la asistencia eléctrica en determinadas zonas para favorecer la recarga de la batería.

Desde McLaren reconocieron que Spa representa el mayor desafío energético del campeonato hasta el momento, mientras que en Williams consideran que la gestión de la unidad de potencia deberá combinarse con una puesta a punto muy precisa, especialmente en sectores de alta carga como Eau Rouge y Raidillon.
Más allá del rendimiento mecánico o aerodinámico, la clasificación del sábado volverá a demostrar que, en la Fórmula 1 de 2026, administrar correctamente la energía puede ser tan importante como encontrar una vuelta perfecta.









