Spa-Francorchamps volvió a ser un escenario cruel para el motor Mercedes. Lo que en un primer momento pareció un problema individual de George Russell terminó siendo una falla que afectó a todos los autos equipados con motor de la marca alemana durante la largada en Bélgica.
La falla que le costó la carrera a Russell
La falla que nadie vio venir dejó a Russell sin energía en el peor momento y desató una cadena de consecuencias que terminó con su abandono en Spa.

El propio Russell describió la situación con claridad: al salir de la curva 1, notó que contaba con entre un 30 y un 40 por ciento menos de energía de lo esperado, lo que lo dejó expuesto y fue superado por tres autos de manera casi inmediata. Esa pérdida de posiciones lo llevó a encontrarse en una situación comprometida en Les Combes, donde terminó chocando con Lewis Hamilton y abandonando la carrera.

El jefe del equipo, Toto Wolff, confirmó que el problema no fue exclusivo del británico. Kimi Antonelli, quien finalmente ganó la carrera, también lo experimentó, aunque en menor medida. "Todos los motores Mercedes tenían falta de energía al salir de la curva 1", admitió Wolff.
El propio Antonelli recordó una primera vuelta caótica, en la que Max Verstappen lo adelantó antes de Eau Rouge y luego vio acercarse al Ferrari de Charles Leclerc. "No tenía ni idea de lo que estaba pasando", reconoció el italiano, quien de todas formas logró mantener el liderato y cruzar la línea de llegada con dos segundos de ventaja sobre Leclerc.
Wolff explicó que la falla en Russell respondió a una combinación de factores: un ajuste en la unidad de potencia y ciertas señales de conducción del propio piloto. El resultado fue que Russell disponía de más energía al inicio de cada vuelta y menos al final, justo donde más la necesitaba. Según el austríaco, eso representó una pérdida de entre dos y dos décimas y media de segundo en clasificación.
"Es bueno que lo hayamos visto aquí", dijo Wolff, con la vista puesta en el Gran Premio de Hungría. Aunque aclaró que eso no cambia lo que le costó a Russell: puntos, posiciones y terreno en el campeonato de constructores.








