El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundió este viernes el informe de avance del nivel de actividad del cuarto trimestre de 2025 y confirmó que el Producto Bruto Interno (PBI) de la Argentina creció 4,4% en el promedio anual.

Con una suba interanual de 2,1% y una expansión desestacionalizada del 0,6%, el cuarto trimestre completó una mejora del producto bruto interno en el año aunque más moderada respecto a los períodos previos.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundió este viernes el informe de avance del nivel de actividad del cuarto trimestre de 2025 y confirmó que el Producto Bruto Interno (PBI) de la Argentina creció 4,4% en el promedio anual.
El presidente Javier Milei celebró el dato en sus redes sociales señalando las lecturas que avizoran un escenario complejo para la economía nacional: “Si los ensobrados por empresaurios y políticos corruptos dicen que el país está por estallar...Primero los datos...MAGA!”. También se expresó el ministro de Economía, Luis Caputo. "12 de los 16 sectores de actividad registraron subas respecto al año 2024. Entre ellos se destacaron Hoteles y restaurantes (+7,4%), Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (+6,2%) y Construcción (+4,3%)", remarcó.

Completado el último período del año, la economía argentina revirtió las caídas de 2023 (-1,6%) y 2024 (-1,7%), aunque el dato quedó por debajo del 5% alcanzado en 2022 y mostró un detalle menos lineal de lo que puede sugerir el número anual.
En el cuarto trimestre, la actividad avanzó 2,1% en comparación con igual período de 2024, mientras que en la medición desestacionalizada registró una suba más moderada del 0,6% respecto del trimestre previo. La cifra fue positiva, pero con una merma en el incremento siendo la más baja del año en términos interanuales.

Así, el cierre de 2025 se evidencia en un transición. Después de un primer semestre con números mixtos, el segundo semestre mostró fuertes señales de recuperación que luego se desaceleraron sobre el último tramo.
La suba de 4,4% permitió devolver a la economía a una zona expansiva tras una secuencia de dos años en retroceso. La mejora respondió, principalmente, al crecimiento del consumo privado (7,9%), de las exportaciones (7,6%), del consumo público (0,2%) y, sobre todo, de la formación bruta de capital fijo, es decir la inversión, que acumuló un alza del 16,4% en el conjunto del año.
En el detalle por trimestres se observa una economía en crecimiento, pero con señales claras de desaceleración. El cuarto período de 2025 mostró una suba interanual de 2,1%, bastante más baja que las que se habían visto en otros tramos del año, cuando se habían registrado expansiones de hasta 6,5%.

Además, el dato fue levemente inferior al del mismo período de 2024, que había sido de 2,6%. En la comparación desestacionalizada contra el trimestre inmediato anterior, el alza fue de 0,6%, en línea con el período previo, mientras que la tendencia ciclo directamente no mostró variación: 0%.
En este punto, la foto de fin de año dejó una economía desacelerada con algunos componentes que empezaron a mostrar desgaste, como la inversión que cayó 2,1% en la comparación interanual del trimestre y retrocedió 2,8% frente al trimestre anterior. De hecho, acumuló tres trimestres consecutivos en baja.
Mientras uno el motor financiero que había traccionado parte del rebote empezó a perder fuerza, el consumo se mostró con mejora intertrimestral de 1,7% y también las importaciones tuvieron una leve recuperación del 1,2% en los últimos tres meses del año, luego de dos períodos de caída.
A nivel sectorial, el 2025 volvió a mostrar una recuperación heterogénea, en línea con lo que el propio INDEC anticipó a través del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), con rubros beneficiados y otros que quedaron más atrás.
En el último trimestre, entre los sectores que empujaron el nivel de actividad volvieron a destacarse la intermediación financiera, con 17,2%; el campo, con 16,1% y la explotación de minas y canteras, con 8,1%. También impulsaron la actividad la electricidad, gas y agua, con 4,7%, además de otras ramas que registraron mejoras más acotadas, en torno al 2%.
Del otro lado, si bien cayeron solo cuatro de los 17 sectores relevados en el trimestre, la caída más relevante se centró en la industria, que bajó 5% interanual, siendo éste el peor registro desde 2023. Le siguieron en el retroceso el comercio mayorista y minorista, con una contracción de 2,2%; y hoteles y restaurantes, con una caída de 0,7%.

De esta forma, el esquema que dejó los últimos tres meses del año consolida una recuperación con ganadores definidos —agroindustria, minería, energía, servicios financieros— y sectores que todavía muestran rezagos, como la industria, el comercio y buena parte de las actividades más ligadas al mercado interno.
La publicación del PBI del cuarto trimestre era uno de los últimos grandes indicadores macroeconómicos pendientes para terminar de cerrar la lectura de 2025. Tanto el Gobierno como el FMI proyectan una suba en torno al 4,5%, pero el arrastre estadístico dejó matices : la economía rebotó y recuperó terreno tras dos años malos, pero también terminó el año con menor impulso del esperado.
Parte del crecimiento del año se explica por una base de comparación baja, después de dos años con actividad económica muy débil. Que el cierre haya mostrado una velocidad más moderada es un dato que los analistas resaltan de cara a 2026, considerando que los primeros indicadores sectoriales ya mostraron algunas complejidades como una industria que profundiza la baja y una construcción prácticamente estancada. Aun así, los analistas optimistas sostienen que la actividad podría encontrar dinamismo en los próximos meses, apoyada en una buena cosecha gruesa, estabilización de sectores golpeados y un contexto financiero más amigable si las tasas siguen bajando.