El gobierno celebra el superávit fiscal de febrero, a pesar de siete meses de baja en la recaudación
En el primer bimestre el Sector Público Nacional acumuló un superávit primario de aproximadamente 0,4% del PBI y un superávit financiero de 0,1% del PBI. El ajuste que impacta en la actividad explica el balance a pesar de la baja de ingresos.
En febrero el Sector Público Nacional registró un superávit primario de $1.410.640 millones y un superávit financiero de $144.421 millones, con un pago de intereses netos por $1.266.218 millones. Así lo reportó en redes sociales el ministro de Economía, Luis Caputo.
De esta manera, en el primer bimestre el Sector Público Nacional acumuló un superávit primario de aproximadamente 0,4% del PBI y un superávit financiero de 0,1% del PBI.
El ancla fiscal, la base de sustentación de Luis Caputo. Foto: Archivo
Siempre de acuerdo a lo expuesto por el ministro, el gasto primario total se redujo 8,8% interanual en términos reales, en tanto los recursos destinados a jubilaciones y pensiones contributivas a la Asignación Universal por Hijo crecieron 1,8% y 11,3%, respectivamente.
“Asimismo, las leyes de Presunción de Inocencia Fiscal y de Reforma Laboral contribuirán a la formalización de la economía, lo que junto con el crecimiento económico y el control estricto del gasto público permitirá continuar reduciendo impuestos”, subrayó Caputo.
Recordó además que entre 2024 y 2025 la reducción de impuestos acumulada ascendió a 2,5% del PBI, lo que resalta el superávit a pesar de la menor recaudación por ese efecto.
Una señal en el camino
El nuevo resultado es una señal positiva para la meta oficial en la economía argentina, que reafirma la disciplina fiscal como pilar central de la política económica del gobierno de Javier Milei y Luis Caputo, en medio del debate sobre sus efectos estanflacionarios.
El nuevo registro supone el segundo mes consecutivo con superávit y mantiene el acumulado del primer bimestre en 0,4% del PBI (primario) y 0,1% del PBI (financiero). En la teoría oficial, el resultado reduce la presión sobre la deuda pública, mejora la capacidad de pago y debería ayudar a bajar el riesgo país, hoy afectado por el contexto internacional y las bajas reservas en dólares del BCRA.
Javier Milei durante su discurso en la Bolsa de Comercio de Córdoba. Foto: Gentileza
“Llevamos más de dos años de gestión y el superávit fiscal sigue en pie, y así será mientras esté en el sillón de Rivadavia”, sostuvo Milei en la Bolsa de Comercio de Córdoba.
Lo dijo cuando el control del gasto sigue estrangulando la economía real, en medio de un proceso que lleva siete meses consecutivos de caída real de la recaudación, por menor actividad económica, más allá del apuntado recorte de impuestos en 2025.
Sólo como ejemplo, el IVA neto de reintegros sólo creció 15,7%. Los ingresos promedios crecieron solo 21,2% nominal (por debajo de la inflación del 36% a 12 meses). Del “ajuste”, sólo se salvaron las partidas para jubilaciones, AUH y áreas sociales.
Objetivo inamovible
A pesar de los fuertes reclamos del sector productivo (industrias Pyme y consumo interno) el proceso de desinflación sigue siendo prioridad para la administración Milei, sin que quede margen para nuevas rebajas de impuestos.
El presidente prometió en la capital mediterránea sostuvo que “si somos reelectos, para el 2031 vamos a haber devuelto 500.000 millones de dólares a los argentinos”, gracias a nuevas bajas de impuestos posibilitadas por el ajuste fiscal. Lo relacionó con la desinflación y reiteró que “para el mes de agosto la inflación podría empezar con cero”.
El FMI demora la revisión de las cuentas argentinas. REUTERS/Denis Balibouse
El compromiso formal con el FMI para 2026 es un superávit fiscal primario de 2,2% del PBI, según el Programa de Facilidades Extendidas (EFF) por US$20.000 millones firmado en abril de 2025. La meta financier podría verse afectada por el impacto de la guerra en Medio Oriente sobre los mercados y la demora en el acceso al crédito internacional para el programa financiero argentino.
Cabe recordar que el Gobierno presentó y aprobó un Presupuesto que proyecta un superávit primario más moderado: 1,5% del PBI (y financiero de 0,3% del PBI). Esto está por debajo del compromiso con el FMI, que por otra parte demora la nueva revisión del acuerdo con la Argentina, de la que depende un desembolso estimado en unos US$ 1.000 millones.