A valores constantes de diciembre del 2025, la Asignación Universal por Hijo alcanzaba $61.000 en el último mes del 2023, (antes de la devaluación). En junio del 2024 alcanzó $118.000 y cerró el pasado año en torno a los $122.000.

La asignación cubre casi una canasta alimentaria por hijo de desocupado o beneficiario de un monotributo social. Pero el monto queda rezagado respecto de la “canasta escolar”. Y hay otro problema: el beneficio se diluye para quien accede al empleo formal.

A valores constantes de diciembre del 2025, la Asignación Universal por Hijo alcanzaba $61.000 en el último mes del 2023, (antes de la devaluación). En junio del 2024 alcanzó $118.000 y cerró el pasado año en torno a los $122.000.
A casi 17 años de su creación, la Asignación Universal por Hijo (AUH) ha sido analizada por Laura Caullo, quien evaluó esa evolución. La economista del Ieral/Fundación Mediterránea recordó que se trata de la principal política de transferencia monetaria para la niñez en Argentina.

“Los datos recientes muestran avances en ingresos y gestión, pero también un problema estructural que sigue abierto: los incentivos que desalientan la formalización laboral”, destacó la especialista.
Reseñó que entre el segundo semestre de 2023 y el primero de 2025, la indigencia en menores de 14 años cayó casi 9 puntos y la pobreza, 13 puntos, en un contexto de fuerte recomposición real del monto de la asignación.
En cuanto a la Tarjeta Alimentar -complemento de la AUH-, “permanece sin cambios desde junio de 2024 en $52.250 mensuales para un hijo, y la inflación ha erosionado su poder de compra. Por eso, cuando se mira el esquema completo, la mejora es más moderada: entre 2023 y 2025, el aumento real conjunto de AUH + Alimentar fue del 14%”.
Más adelante, la autora advierte que los beneficiarios de la AUH pueden acumular la Tarjeta Alimentar hasta los 17 años y los apoyos de la Ley de los 1.000 Días hasta los 3. Los trabajadores formales, en cambio, solo acceden a la asignación contributiva, sin complementos.

Cabe recordar que la AUH fue concebida para trabajadores informales, desocupados, empleadas de casas particulares y monotributistas sociales, pero no alcanza a trabajadores formales que sí cobran las asignaciones familiares.
“El resultado es un sistema que castiga la formalización en los segmentos de menor calificación. Una familia con dos hijos que cobra AUH + Alimentar recibe $326.920 por mes (a valores de diciembre '25). Si uno de los adultos consigue un empleo formal, pasa a cobrar $122.504 en asignaciones familiares. La diferencia es de $204.416, más de una Canasta Básica Alimentaria completa”.
Caullo expone que en el primer semestre de 2025, el 10% de los menores de 14 años se ubicaba en situación de indigencia, casi nueve puntos menos que en el segundo semestre de 2023, y el 45,4% en situación de pobreza, una caída de 13 puntos.

Sin embargo el análisis advierte sobre incentivos dislocados: “La brecha entre la AUH y las asignaciones familiares contributivas hace que, a bajos salarios, formalizarse implique perder ingresos, generando un fuerte desincentivo al empleo registrado”.
Del informe se desprende que, mientras que las familias trabajadoras formales reciben montos que cubren entre el 7% y el 32% de la canasta alimentaria según su sueldo, mediante las asignaciones familiares, los beneficiarios de la AUH -sumada a la Tarjeta Alimentar- logran una cobertura del 97% de dicha canasta a diciembre del 2025.
Pero, a su vez, la analista del Ieral pone el foco en la efectividad de la AUH en su propia condicionalidad: la escolaridad. Y el poder de compra de la asignación en términos de servicios educativos “cayó más de veinte puntos en un año”.
“Aunque la mayoría de los beneficiarios asiste a escuelas públicas, existen gastos asociados a la escolaridad (idiomas, actividades deportivas, apoyo escolar, transporte, materiales , entre otros) que forman parte del costo efectivo de educar a un niño”.