El economista cordobés Osvaldo Giordano evaluó como “imprescindible avanzar en las reformas estructurales pendientes y ampliar el crédito”, en medio de la discusión sobre el vaso “medio lleno o medio vacío” en la economía nacional. Apuntó a generar las condiciones “para terminar de llenarlo”.
Osvaldo Giordano vuelve a poner el acento al bimonetarismo y las reformas estructurales
El economista cordobés reconoció el riesgo social y fiscal del presente económico del país. Pero advirtió que la salida es “terminar de llenar el vaso medio vacío”, tras los logros fiscales de la gestión nacional.

En su editorial para “Novedades Económicas” de la Fundación Mediterránea, Giordano reconoció “el riesgo más evidente de carácter social”. Planteó que “sin una expansión de la producción más intensa y extendida entre sectores, resulta difícil revertir el deterioro del mercado laboral”. Dijo que la reforma laboral es “relevante, pero no suficiente”.
También reseñó “el segundo riesgo, menos visible pero igualmente importante”, por la baja recaudación tributaria que “introduce tensiones crecientes en la gestión de las finanzas públicas. Esto no solo complica la estrategia de reducir impuestos cuando exista margen fiscal, sino que incluso pone en cuestión la sostenibilidad del equilibrio fiscal en ausencia de recortes tributarios”.

Pero el economista planteó las “fortalezas” de la consolidación del equilibrio fiscal, los avances en la integración al mundo y progresos -aunque parciales- en materia de reformas estructurales, con la reforma laboral como hito principal.
Para Giordano, las debilidades del presente escenario económico y social del país son producto de la “subsistencia de antiguas distorsiones”, señalando que “la más importante son los malos impuestos”. “Esto deriva en que las actividades más dinámicas no logran compensar plenamente a aquellas en retracción. Bajo estas condiciones los problemas del mercado de trabajo se siguen profundizando”.
Dinamizar la producción
Giordano sugiere que para llenar el medio vaso vacío, “el punto de partida es revisar prioridades. Resulta necesario otorgar mayor peso al objetivo de dinamizar la producción en todos los sectores. Particularmente porque la expansión de la producción es la condición que permite que las mejoras institucionales se traduzcan efectivamente en mejores resultados en el mercado de trabajo”.

Añade que “además facilita el sostenimiento del equilibrio fiscal, tanto en la Nación como en las provincias”.
El especialista mediterráneo celebra la recomposición de reservas, la reducción de encajes bancarios y la baja -junto con mayor estabilidad- de las tasas de interés.
“Para que estas medidas tengan impacto sostenido, es clave mantener el impulso transformador, no solo en la implementación de la reforma laboral, sino también en áreas centrales como la tributaria y la previsional. En este contexto, las tensiones políticas que desvían la agenda legislativa resultan particularmente costosas”, advierte.
El factor del crédito
Apunta Giordano que la expansión del crédito es vital para dinamizar la producción. “Su escasa disponibilidad constituye una de las principales restricciones tanto para la inversión como para el consumo.

“Esta limitación -dice- no es casual: es consecuencia de los prolongados desequilibrios macroeconómicos que caracterizaron a la economía argentina. En un contexto de alta incertidumbre, los ahorristas tienden a resguardar sus activos en moneda extranjera, muchas veces fuera del sistema financiero”.
Suma a eso las regulaciones bancarias excesivamente restrictivas y los depósitos en dólares que -si ingresan al sistema- se canalizan en una proporción muy limitada hacia el crédito.
“Este fenómeno implica, en la práctica, una sangría persistente de recursos que opera de manera contractiva. Si se lograra revertir el drenaje de ahorros, aunque sea parcialmente, se ampliarían de manera significativa las posibilidades de crecimiento. Activar los mecanismos para inducir un rápido crecimiento del crédito es una prioridad estratégica”.
En esa línea, Giordano insiste en institucionalizar el sistema bimonetario “que otorgue al dólar un estatus legal explícito”. No sin antes “despejar las dudas en torno al manejo de la deuda pública en moneda extranjera, en particular frente a los importantes vencimientos previstos para el próximo año.
“La incertidumbre en este frente actúa como un factor adicional que desalienta la canalización del ahorro hacia el sistema financiero y limita la expansión del crédito”, concluye el especialista.








