La reforma tributaria “gradualista” ante la urgencia de trabajo en grandes ciudades
Un cambio estructural impositivo que elimine los “malos impuestos”, mejoraría la competitividad empresarial para generar puestos, pero afectaría recursos de los gobernadores. No habrá “ley ómnibus”.
Jorge Colina, director de Idesa. Crédito: Guillermo Di Salvatore
El Instituto para el Desarrollo Social de la Argentina presentó un informe en el que plantea que, para mejorar la competitividad y dinamizar el mercado laboral, es preferible una estrategia de "gradualismo tributario" para avanzar de manera más decidida en una reforma estructural del sistema impositivo.
El Centro de Estudios que dirige Jorge Colina propone la eliminación de "malos impuestos" o impuestos distorsivos. El informe señala específicamente la necesidad de suprimir el impuesto a los Ingresos Brutos y las tasas a las ventas municipales, algo que gobernadores e intendentes no concederán sin una compensación a lo que consideran imprescindible para “seguir funcionando”.
El ministro Olivares, defensor de los recursos provinciales.
Pero en línea con la mayoría de los economistas y el equipo económico nacional, pero sobre todo con los empresarios, Idesa sostiene que estos tributos son considerados obstáculos que conspiran contra la competitividad de las empresas y su capacidad para generar empleo.
El ministro de Economía ha sido bastante claro en que el Gobierno no busca (al menos en el corto plazo) una "ley ómnibus" única de reforma tributaria integral, sino más bien un camino de desmantelamiento gradual de lo que él llama "el infierno impositivo".
Los “buenos impuestos”
Para Idesa, el fortalecimiento de "buenos impuestos" compensará la eliminación de los impuestos distorsivos sin comprometer el equilibrio fiscal. Propone potenciar la recaudación a través del IVA y el Impuesto a las Ganancias.
Se trata de un cambio de enfoque en la presión impositiva: el documento sostiene que el problema principal no es solo la magnitud de la carga tributaria, sino el peso predominante de los impuestos distorsivos dentro de esa estructura.
El “entorno regulatorio y tributario hostil” es parte incluso del problema de crecimiento de la economía con baja del empleo. Idesa destaca que subsiste una infraestructura deficiente que conspira contra la competitividad de las empresas, dificultando que estas sostengan o expandan sus plantillas de trabajadores.
Crece el PBI, cae el empleo
Señala en esa escena el aumento del 4,8% en el PBI durante los últimos dos años, traccionado principalmente por el agro, la energía, la minería y la intermediación financiera, sectores que se caracterizan por generar mucho valor agregado pero demandar poca mano de obra y estar localizados lejos de los grandes centros urbanos.
Por el contrario, las actividades que más empleo urbano generan, como la construcción, la industria, el comercio y los servicios, siguen en un estado de aletargamiento. Repasa la caída en el empleo asalariado privado (casi 190 mil puestos menos en dos años) con empresas en un nuevo contexto de mayor estabilidad e integración al mundo, tras años de operar en una economía cerrada e inflacionaria.
Destrucción de empleo, un dato significativo en el "crecimiento económico" argentino.
Expone también el deterioro de la calidad del empleo. Ante las trabas para generar trabajo formal, el único componente dinámico del mercado laboral ha sido el cuentapropismo informal (trabajadores no registrados), lo que refleja que la gente busca alternativas de subsistencia fuera del sistema formal ante la falta de vacantes en empresas.
El trabajo “urbano”
Los sectores que tienen una ponderación muy importante desde el punto de vista del empleo urbano son la construcción, la industria, el comercio y los servicios.
La industria manufacturera perdió aproximadamente 73.000 empleos registrados en dos años. Su participación en el PBI cayó del 16,5% al 13,7%, niveles mínimos históricos.
El trabajo en el comercio logró sostenerse mejor gracias a la mayor flexibilidad para ajustar márgenes y a que es el sector con mayor cantidad de empleo privado (representa el 20% del total).
La construcción es el sector más golpeado; fue el "epicentro" de la pérdida de empleo debido a la paralización casi total de la obra pública y el encarecimiento de insumos. Se estima una caída entre el 14% y el 16% de su plantilla total de trabajadores registrados (entre 60.000 y 75.000 puestos directos de trabajo formal).
La construcción pública en Santa Fe, un dato decisivo en la menor desocupación.
Para Idesa, un cambio profundo en el esquema tributario es fundamental para mejorar el empleo urbano, ya que permitiría dinamizar empresas en sectores que más mano de obra demandan en las ciudades.
Cabe recordar que mientras la desocupación nacional fue del 7,5% al cuarto trimestre del 2025 (últimos datos disponibles del Indec), el registro alcanzó 9,5% en los distritos del Gran Buenos Aires; 8,8% en el Gran Córdoba; 6,5% en el Gran Rosario y 4,8% en el Gran Santa Fe. En estos casos el dato refleja que la obra pública provincial fue sostenida por el gobierno santafesino.