El oficialismo no mide las afrentas simbólicas que sigue propiciando a la sociedad. El vacunatorio Vip, las fiestas en Olivos, las escuelas cerradas, los duelos prohibidos de muertes que en muchos casos pudieron evitarse, la devolución de dólares a una hija de Moyano, las visitas del camionero a la residencia presidencial sin barbijo, la suelta de presos, el narcotráfico liberado, las fronteras cerradas con viajeros abandonados fuera del país, la presión fiscal insostenible, el reparto de fondos federales privilegiando a Kicillof, la inflación alta, la pobreza creciente, la recuperación parcial de la actividad sin que se retome el empleo, el perdón de la Afip a Cristóbal López o Lázaro Báez.