Durante el primer semestre del año, el Sector Público Nacional No Financiero acumuló un superávit primario de $7,3 billones y un superávit financiero de $1,5 billones (ambos medidos a precios constantes de 2026). Para Isidro Guardarucci, "el ancla fiscal continúa siendo el activo central del programa económico", pero la comparación interanual revela que los márgenes se reducen.
Se redujeron los superávits primario y financiero por la debilidad de los ingresos
La recaudación impositiva cae con mayor velocidad que el gasto público. En este complejo escenario, el economista de FIEL, Isidro Guardarucci, analiza el alcance de la nueva regla institucional que propuso Milei, en medio de las tensiones políticas que se avecinan.

El economista de Fiel destacó que el resultado primario acumulado se contrajo un 28,3% real y el resultado financiero se desplomó un 64,6% en comparación con el período enero-junio de 2025.

Mientras el ministro Luis Caputo enfrenta turbulencias por el modo en que sostiene el superávit -el uso de recursos que deberían ir a rutas nacionales es un ejemplo- la causa detrás de esta fuerte compresión de los excedentes obedece a una dinámica que revirtió los balances de los dos primeros años de Milei: "los ingresos caen más que el gasto".
Mientras que los recursos totales experimentaron un retroceso real del 5,0% (y los específicamente tributarios se redujeron un 6,5% real), el gasto primario apenas bajó un 1,9% real en la comparación interanual. Guardarucci reconoce que no se evidencia un desborde descontrolado en las erogaciones estatales agregadas, pero sí "una combinación menos favorable para sostener el superávit".
Cuando Milei sube el gasto...
Mientras la oposición apunta una vez más contra el ajuste del gobierno libertario, el gobierno ya no tiene margen para la motosierra, o incluso sube las erogaciones. "Después del fuerte ajuste inicial, algunas partidas empiezan a recuperar poder de compra o reciben decisiones específicas de recomposición".

Es una mezcla de imposiciones legales (jubilaciones) y políticas (ley de financiamiento a universidades) y decisiones políticas (AUH y subsidios). Entre los gastos que registraron incrementos reales en la primera mitad del año se destacan:
- Las jubilaciones y pensiones contributivas, que crecieron un 3,1% real (alcanzando los $32,8 billones).
- La Asignación Universal por Hijo (AUH), que registró un aumento del 3,8% real.
- Las transferencias a universidades, con una suba del 10,5% real a partir de las actualizaciones salariales.
- Los subsidios económicos, que se dispararon un 29,6% real en el acumulado debido al arrastre de las partidas energéticas, las cuales se ubicaron un 78% por encima del mismo periodo de 2025.
...mientras recauda menos
Mientras tanto, la recaudación tributaria acumulada a junio mostró una baja generalizada del 6,5% en moneda constante frente a la primera mitad del año pasado. De acuerdo al economista de Fiel, este retroceso se explica fundamentalmente por el desempeño de tres pilares que concentran el grueso de la pérdida recaudatoria:
- Derechos de Exportación (retenciones): Sufrieron una dura caída del 40,8% real, lo que representó una merma de alrededor de $2,3 billones frente al primer semestre de 2025. Estos ingresos reflejan el impacto de "cambios de alícuotas, cantidades, precios y tipo de cambio".

- Impuesto al Valor Agregado (IVA): Registró una contracción real del 7,8%, equivalente a una pérdida de $1,4 billones, lo que funciona como "una señal más cercana a consumo y actividad interna".
- Aportes y contribuciones a la seguridad social: Disminuyeron un 3,8% real ($1,1 billones de pesos menos), afectados por "la dinámica del empleo formal y la masa salarial".
¿El turno del Grillete Fiscal?
Cuando todavía no comienza a debatir el proyecto de reforma del BCRA para que no financie al Tesoro, la administración libertaria no ha dado a conocer el proyecto de “Grillete Fiscal”.
Es "el intento del Ejecutivo de transformar el déficit cero de una decisión de política económica en una regla institucional permanente". Bajo este esquema, se establece la obligatoriedad de que el Presupuesto nacional cierre equilibrado o con superávit, impidiendo además de forma tajante el financiamiento monetario del Banco Central (BCRA).
Asimismo, se dictamina que "toda ley que implique más gasto tenga que explicitar su fuente de financiamiento". En caso de que una nueva normativa no lo haga, el Ejecutivo quedaría facultado para diferirla, recortar otras partidas para compensarla, o declararla inaplicable.
El mecanismo contempla penalizaciones agudas, incluyendo la suspensión de los sueldos del alto funcionariado del Poder Ejecutivo si no se logra un acuerdo para restablecer la senda superavitaria.
Un problema de “rigidez”
No obstante, el economista de FIEL advierte que la rigidez de esta medida puede transformarse en un arma de doble filo. Por un lado, señala que "un esquema de castigos e incentivos agudos... podría ser contraproducente en caso de no cumplirse", apuntando que el límite de dos meses para la activación de mecanismos correctivos podría resultar excesivamente estricto en la realidad argentina.
Por el otro, concluye que la regla se convertirá inevitablemente en "un factor de tensión política". Dado que la recaudación de ingresos continúa debilitada, cualquier recomposición presupuestaria o aumento de gasto legislado obligará a aplicar "un recorte equivalente, una fuente de ingresos o una mayor presión sobre otras partidas" para no quebrantar el equilibrio fiscal obligado.
Clima político adverso
Del “grillete” quedarían eximidos gastos en jubilaciones y pensiones, asignaciones familiares y universales, seguro de desempleo, salud, seguridad, defensa nacional y el servicio penitenciario, entre otras prestaciones esenciales.
El Gobierno estima que podría afectar alrededor del 30 % del gasto (el “no indispensable”). Una vez aprobada, se invitaría a las provincias a adherirse. El objetivo declarado es que “el que las hace, las pague” (es decir, que los políticos asuman el costo del déficit, no la población).
Pero el proyecto -anunciado por Milei a fines de julio- no tiene texto definitivo y forma parte de uno de los principales debates parlamentarios del resto de 2026, junto con las otras reformas del paquete.
Proyectos relacionados (como la reforma de la Carta Orgánica del BCRA y la ampliación de la “Inocencia Fiscal”) ya están en tratamiento en comisiones de Diputados, pero el grillete fiscal avanza por separado y más lento.








