El informe de Indicadores del Sector Energético (ISE) publicado este martes por el INDEC mostró un crecimiento del 1,2% interanual en el primer trimestre de 2026 y avanzó 1,4% respecto del trimestre anterior en la serie desestacionalizada. La tendencia-ciclo también mostró una mejora de 0,7%.
El INDEC midió que el crecimiento a dos velocidades también se refleja en el sector energético
El impulso del Indicador Sintético de Energía tuvo lugar, principalmente, por los derivados del petróleo, biocombustibles y autogeneración energética, aunque con retrocesos en la generación eléctrica y el gas distribuido a usuarios industriales.


El dato dialoga con el lugar central que el gobierno nacional le asigna al sector energético dentro de su programa económico. No sólo como motor productivo, sino como fuente de divisas, argumento de inversión y soporte del equilibrio externo. El ministro Luis Caputo destacó que “la producción de petróleo alcanzó un nuevo récord histórico en mayo: 903,7 mil barriles diarios”, con un crecimiento interanual de 19,6% y una participación de Vaca Muerta del 69%. “La energía sigue consolidando su rol estratégico para el país”, escribió.
Desafíos de la producción energética
El corazón del crecimiento estuvo en los derivados del petróleo seleccionados para el cálculo del ISE, que registraron una suba de 9,8% interanual en el primer trimestre. El INDEC precisó que, al analizar esos componentes, “la principal incidencia positiva se verifica en gasoil neto de centrales eléctricas”.
Sin embargo, el informe muestra que el dinamismo energético no se distribuyó de manera homogénea. Cayó 1,6% interanual la generación neta de energía eléctrica del Sistema Interconectado Nacional debido “principalmente con una menor generación hidráulica y térmica”. También retrocedió el gas distribuido, neto de centrales eléctricas, con una baja de 9,6% frente al mismo período de 2025, “debido principalmente a un menor volumen de gas distribuido a usuarios industriales”.

Esa brecha en la producción marca los matices del esquema energético. La actividad se dinamiza impulsada por el mercado energético, con Vaca Muerta a la cabeza, mientras que sigue en caída la fabricación manufacturera condicionando la percepción de la marcha económica.
El informe también reflejó esa disparidad en el apartado de la energía autogenerada en Minería e industria manufacturera. El indicador conjunto mostró una suba de 6,5% explicado por un salto de 36,1% en la energía despachada al Mercado Eléctrico Mayorista, mientras que la destinada a autoconsumo cayó 2%.

Sin embargo, el desagregado vuelve a marcar diferencias. En minería, la autogeneración total creció 10,5%, con una suba de 42,8% en la energía despachada al MEM y una baja de 3,8% para autoconsumo. En la industria manufacturera, el avance fue más moderado: 2,6% total, con un incremento de 22,4% en lo despachado al mercado y una caída de 0,7% para uso propio.
El dato refuerza una imagen conocida de la etapa actual: sectores extractivos con mayor dinamismo, capacidad de inversión y conexión con el mercado energético, frente a una industria que muestra mejoras puntuales pero sin despegar del todo. La cogeneración industrial apenas avanzó 0,5% interanual.
Dilemas de biocombustibles al alza
En biocombustibles, el primer trimestre dejó números positivos. La producción de biodiésel subió 12,5% y los despachos al mercado interno crecieron 12,2%. En bioetanol, la producción total aumentó 4,3%, con una mejora de 6,6% en el bioetanol de caña y de 3,3% en el de maíz. Los despachos al mercado interno avanzaron 1,6%.

Sin embargo, este capítulo convive con una discusión política más áspera que se lleva adelante en el Congreso en torno al nuevo régimen de corte obligatorio, con impacto en los surtidores de gasoil del mercado interno. En la disputa normativa se cruzan el interés de consumidores por menor precio, de petroleras por no perder porciones del mercado, de grandes aceiteras fomentando el libre comercio y de Pymes reclamando regulación. En plano político, el proyecto que impulsa el oficialismo se reserva para sí la potestad fijar precios mínimos e importar desde grandes multinacionales, mientras que las provincias integrantes de la denominada Liga Bioenergética -como Santa Fe- aboga por regulaciones que buscan respaldar a industriales de la región.
Por otra parte, en cuanto a las expectativas empresariales, el organismo mide prudencia de cara al segundo trimestre. En petróleo, el 50% de las firmas estima que la demanda local no variará, 25% cree que aumentará y otro 25% prevé una caída. En gas, 70% espera estabilidad y 30% aumento. En electricidad, 50% no prevé cambios, 33,3% estima una baja y sólo 16,7% espera una mejora. La cautela también aparece en las exportaciones: en petróleo, 41,7% cree que sus envíos no variarán, 25% espera una caída y 33,3% no prevé exportar. En gas, 80% no prevé ventas externas. En electricidad, 83,3% tampoco espera exportar.








