La producción pesquera argentina profundizó su caída en septiembre y retrocedió 48,4% interanual, en un mes marcado por el cierre de la temporada del langostino en aguas nacionales, después de que las autoridades detectaran menores rendimientos y mayores dificultades para sostener la actividad extractiva.
La producción pesquera cayó 48,4% en septiembre por el retroceso de los crustáceos
El resultado coincidió con el cierre de la temporada de langostino en aguas nacionales, aunque las capturas y exportaciones acumuladas todavía superan las de 2025.

Según el Índice de Producción Industrial Pesquero (IPI) publicado este jueves por el INDEC, el sector también registró una contracción del 17,4% respecto de agosto en la medición desestacionalizada, mientras la tendencia-ciclo disminuyó 6%.

El resultado prolongó el deterioro que había comenzado en agosto, cuando la producción cayó 17,2% interanual, pero todavía dejó un crecimiento acumulado del 24% entre enero y septiembre. Esa diferencia se explica principalmente por los extraordinarios aumentos de junio y julio, cuando la actividad había crecido 232,6% y 300,4%, respectivamente, frente a los meses de 2025 afectados por un prolongado conflicto gremial.
Los crustáceos explicaron prácticamente toda la caída
El informe oficial identificó que el grupo de los crustáceos registró una contracción interanual del 67,3% en septiembre, mientras que los peces aumentaron 23,3% y los moluscos crecieron 5,2%.
Más significativa fue la contribución de cada segmento al índice general. El INDEC precisó que los crustáceos tuvieron una incidencia negativa de 53,1 puntos porcentuales sobre la variación total de -48,4%, mientras los peces aportaron 4,6 puntos positivos y los moluscos otros 0,1 puntos.

La caída de los crustáceos, entre los que se encuentra el langostino, fue así superior al retroceso general y quedó parcialmente compensada por el comportamiento de las otras especies.
La desagregación por tipo de embarcación confirmó la concentración del deterioro. Según el organismo, los desembarques de los buques congeladores disminuyeron 56,3% interanual, frente a una reducción del 42,8% entre los fresqueros.
Dentro de la pesca marítima, que cayó 54,2%, los congeladores aportaron 47,4 puntos negativos y los fresqueros otros 6,8 puntos. Es decir, casi el 87% de la contracción de esa actividad se explicó por las embarcaciones congeladoras, directamente vinculadas con la explotación del langostino.
Los menores rendimientos llevaron al cierre de la temporada
La evolución del índice coincidió con las restricciones progresivas que dispuso la autoridad pesquera nacional durante agosto y septiembre, a partir de los informes técnicos del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP).

El Consejo Federal Pesquero comunicó el 3 de septiembre el cierre de distintas zonas de operación luego de que se detectara un aumento de la captura incidental de merluza y dificultades para mantener los rendimientos de langostino.
El INIDEP advirtió entonces una "marcada variabilidad en los rendimientos" y señaló que los ejemplares ya no se distribuían de manera relativamente continua, sino en concentraciones más pequeñas y dispersas.
El 7 de septiembre, la autoridad dispuso el cierre de las subáreas 4 y 5 y estableció el 9 como fecha límite para despachar nuevos barcos. La decisión se fundamentó en los "bajos rendimientos registrados" y en la "elevada proporción de hembras maduras e impregnadas" en determinados sectores.
Finalmente, el Consejo Federal Pesquero informó el cierre total de la pesca dirigida al langostino como especie objetivo en aguas nacionales a partir de las cero horas del 13 de septiembre.

La disminución de las capturas había comenzado antes. Según los registros sectoriales recuperados por Revista Puerto, los desembarques de langostino alcanzaron 38.975 toneladas en junio y 45.558 en julio, el máximo de la temporada. En agosto descendieron a 28.934 toneladas, casi 16.600 menos que el mes anterior.
La publicación especializada señaló que la temporada nacional superó las 130.000 toneladas y que los indicadores biológicos disponibles continuaban dentro de parámetros aceptables. Por lo tanto, el cierre de la actividad no debe confundirse con un agotamiento del recurso, sino relacionarse con las condiciones de explotación y las medidas de administración pesquera.
El contraste con una temporada que todavía deja más exportaciones
El derrumbe de septiembre tampoco significa que el balance acumulado del sector sea negativo.
Un relevamiento elaborado para la Cámara de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la Argentina (CAPeCA), sobre estadísticas del INDEC, indicó que las exportaciones pesqueras alcanzaron US$1.866 millones entre enero y septiembre, con 454.248 toneladas comercializadas.
Frente al mismo período de 2025, los ingresos aumentaron 17,8% y las cantidades exportadas, 9,5%.
La mejora estuvo fuertemente concentrada en el langostino entero, que registró ventas por US$447,2 millones y 64.484 toneladas. Las variaciones fueron del 103% en divisas y del 91,8% en volumen.
Sin embargo, CAPeCA destacó que la comparación está condicionada por la paralización de la flota tangonera congeladora durante buena parte de 2025, cuando el conflicto laboral mantuvo a esas embarcaciones fuera de operación hasta el 1 de agosto.
El langostino entero explicó US$227 millones de los US$282 millones adicionales exportados por todo el sector durante los primeros nueve meses de 2026, aproximadamente el 80% de la mejora.
La comparación con períodos anteriores permite dimensionar ese resultado: los US$447 millones exportados de langostino entero superaron en 10,6% los US$404 millones de 2024, aunque quedaron por debajo de los US$521 millones registrados en 2021.
También los precios mostraron diferencias. El valor promedio del langostino entero aumentó 5,8% en los primeros nueve meses, pero durante septiembre se ubicó 3,5% por debajo del mismo mes de 2025.
Los datos permiten distinguir entre una temporada de importantes capturas acumuladas y el deterioro de la actividad durante su tramo final, que también afecta la duración de las operaciones y las jornadas de trabajo en los puertos y plantas procesadoras.
La comparación mensual sigue mostrando una marcada irregularidad. En junio y julio de 2025, la producción pesquera había caído 66,3% y 72,9%, respectivamente, mientras septiembre de ese año registró un crecimiento del 55,4%. El contraste con esas bases explica parte de las variaciones extraordinarias de 2026.
De todos modos, el nuevo dato no responde exclusivamente a ese efecto estadístico: la producción de septiembre también resultó aproximadamente 20% inferior a la de igual mes de 2024, según la serie original del INDEC.
El organismo recordó que el índice pesquero presenta un "patrón estacional cambiante y mucha irregularidad", por lo que las mediciones desestacionalizadas y de tendencia pueden experimentar revisiones frecuentes. En la serie actualizada, la tendencia-ciclo acumula seis meses de retrocesos, desde abril hasta septiembre.








