El esperado dato que dará a conocer el INDEC medirá la variación de precios al consumidor en diciembre de 2025 y completará la radiografía de la inflación anual.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) divulgará este martes 13 de enero el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre. Según analistas y estimaciones privadas, la variación acumulada de inflación en 2025 podría ubicarse cerca del 31%, marcando el nivel más bajo en ocho años y reflejando la desaceleración sostenida de los precios tras los picos de años anteriores.

El esperado dato que dará a conocer el INDEC medirá la variación de precios al consumidor en diciembre de 2025 y completará la radiografía de la inflación anual.
Este indicador servirá para confirmar si, como señalan diversas estimaciones privadas y relevamientos de mercado, el año cerró con la inflación más baja desde 2017, luego de una prolongada trayectoria de cifras altas que marcaron la economía argentina en los últimos años.

En la previa a la publicación oficial, las proyecciones de consultoras y analistas anticipan que el IPC de diciembre rondaría una suba mensual superior al 2%, continuando la tendencia observada en los meses finales de 2025.
De acuerdo con estimaciones previas, la inflación anual podría situarse alrededor del 31%, lo que representaría una caída significativa respecto al 117,8% registrado en 2024.
Este posible resultado, de confirmarse, marcaría el nivel de inflación acumulada en un año calendario más bajo desde 2017, cuando la variación se ubicó en niveles cercanos a los 24,8%.
Esto responde en parte a una desaceleración sostenida en el ritmo de aumento de los precios, aunque todavía por encima de los objetivos de estabilidad que persiguen distintos sectores económicos.

Además de los pronósticos del mercado, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central recoge estimaciones privadas que anticipan una inflación mensual en diciembre superior al 2%, con la inflación interanual finalizando por encima del 30%.
En la Ciudad de Buenos Aires, el IPC ya había registrado una suba de 2,7% en diciembre, mientras que la variación anual acumulada en ese distrito llegó a 31,8%.
Durante 2025, el comportamiento de los precios no fue homogéneo entre todos los rubros. Aunque hubo meses de inflación por encima de la media, la desaceleración general del índice fue una constante, con variaciones mensuales que, en muchos casos, se mantuvieron por debajo de los niveles observados en 2024

Esto se vio reflejado especialmente en los primeros meses del año, cuando algunos relevamientos mostraron aumentos moderados en comparación con los picos registrados en años previos.
En el registro oficial de noviembre de 2025, por ejemplo, el IPC aumentó 2,5% respecto al mes anterior, ubicándose por encima del dato de octubre y evidenciando las tensiones propias del cierre de año.
En ese mes, los rubros que más incidieron en el índice fueron Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, junto con Transporte y Alimentos y bebidas no alcohólicas.
Este patrón refleja el peso de los servicios públicos y los bienes regulados en la dinámica inflacionaria local. La variación acumulada entre enero y noviembre de 2025 fue de 27,9%, con una inflación interanual que alcanzó alrededor del 31,4%.

Si diciembre se comporta en línea con las estimaciones de mercado, el acumulado anual quedaría algo por encima del 30%, ratificando la tendencia descendente que se observó durante buena parte del año.
Este proceso de desaceleración, si bien todavía representa una inflación alta en términos históricos, constituye una mejora respecto a los niveles extremos alcanzados en años recientes, en los que la economía argentina enfrentó episodios de inflación interanual de tres cifras.
La expectativa de que 2025 cierre con variaciones anuales más moderadas es seguida de cerca por el Gobierno, los mercados y los hogares, dado su impacto directo en el poder adquisitivo y las decisiones de política económica.

La publicación del IPC de diciembre y el cierre del 2025 con un nivel de inflación inferior al de los últimos ocho años tendrían implicancias relevantes para la economía nacional.
En primer lugar, una inflación anual cercana al 31% sugeriría que las medidas de política económica aplicadas durante el año, tanto fiscal como monetario, contribuyeron a moderar la suba de precios en un contexto global y regional todavía desafiante.
Además, un IPC acumulado más bajo permitiría basar discusiones sobre ajustes salariales, negociaciones paritarias y contratos indexados en un marco de menor presión inflacionaria que en años anteriores, dando un respiro relativo a distintos actores sociales y económicos.