La industria metalúrgica argentina atraviesa una profunda crisis, marcada por una caída sostenida de la actividad que acumula 9 meses consecutivos de retracciones interanuales; porcentajes históricos de niveles de capacidad ociosa que hace que 6 de cada 10 máquinas del sector estén paradas y un alarmante impacto social en el entramado pyme del interior del país que en muchas localidades es el principal, sino el único, creador de empleo, lo que pone en discusión la existencia de varias de ellas.
Industriales metalúrgicos advierten sobre una crisis profunda del sector
Rosario lleva 34 meses consecutivos de caída interanual de la actividad. La actividad perdió casi 22 mil puestos de trabajo en los últimos dos años.

El presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), Elio Del Re, remarcó la gravedad del momento que atraviesa el sector al señalar que “en el acumulado del año está cayendo 6,2%” y precisó que “el uso de la capacidad instalada nos está dando 40,1%”, indicando que “de diez máquinas que están en la actividad metalúrgica, seis están paradas” y “en los últimos veinticuatro meses, el sector perdió casi 22 mil puestos de trabajo”, según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas.

Por su parte Rafael Catalano, presidenta de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario (AIM), dijo que la región sobre la cual tiene jurisdicción la entidad, que es el principal polo metalúrgico del país e incluye los departamentos San Lorenzo y Villa Constitución, lleva 34 meses consecutivos de caídas interanuales consecutivas que provocaron cierres de empresas y la perdida de 2 mil empleos en el sector.
“La realidad es que muchos no lo están soportando, en los últimos tiempos se esta disparando la pérdida de empresas y empleos. Tenemos buena relación y diálogo con el gremio y esta situación tratamos de manejarla con el menor perjuicio posible, pero lo terrible es la pérdida de sectores porque no se recupera más. Rosario es fuerte en el polo del frio y de electrodomesticos y esas industrias ya no son fabricas sino importadores”, describe Catalano.

“Estamos pidiendo que todo el sector político, al menos el que representa a Santa Fe porque es el que nos representa a nosotros, se unan; no nos interesa si son de Milei, Cristina o Macri, necesitamos que se unan para defender el trabajo y la producción santafesina”, dice el dirigente gremial empresario.

Una descripción de la situación por la que atgraviesasn los distintos sectores, explica Rafael Catalano, indica que mientras mas relacionados con el consumo está una empresa o sector, peor la pasa, mientras que quienes atienden un sector específico, sobre todo vinculado a Vaca Muerta y la minería, les va bien y representan entre entre el 20 y el 30 por ciento del sector. “La reconversión no es sencilla, se necesita tiempo”, dice.
“Necesitamos politicas industrial de largo plazo que promuevan el desarrollo del empleo y la industria, reglas claras,. De un año a otro pasamos de tener todo abierto a tener todo cerrado y no es bueno. Necesitamos trazar una linea e ir para ese lado y hoy esas lineas están difusas. No estamos en ningún momento hablando de desarrollo sino de conveniencias de un lado u otro. Si me pongo del lado del consumidor quiere pagar lo menor posible y si me pongo del lado de la empresa del trabajador no. Tenemos que hacer un equilibrio”, dice Catalano.

En un informe publicado por la agenica Noticias Argentinas, el representante de la gremial empresaria del sector en la provincia de Buenos Aires, Marcelo Mirón, coincidió en la crudeza del diagnóstico y planteó que “en diferentes rubros la posibilidad de reconversión es muy baja y a veces implica cerrar”, afirmando que “cuando una empresa cierra o se achica o deja de fabricar una línea, si las condiciones mejoran al otro día, no se revierte fácilmente”.
En tanto la presidenta de la Cámara de Industriales Metalúrgicos de Rafaela, Graciela Accastello, advirtió sobre el riesgo de desaparición de localidades enteras que dependen de una sola industria al sostener que “desaparece la empresa y desaparece el pueblo; no hay ninguna forma de sustento de vida. Lamentablemente, eso creo que va a pasar” y aseguró que, como pasa hoy, “muchas empresas, para subsistir, van a tener que seguir reemplazando producto nacional por importado y eso, sin duda, va a generar más desempleo”.

Por su parte Robert Maggi (AIM San Francisco) señaló que entre un 44% y 45% de las industrias provinciales muestran números negativos y alertó que “la caída laboral se nota bastante”, remarcó que “las empresas nos estamos quedando sin gente, o se nos está yendo gente que realmente tiene un valor muy importante y muy grande y, ya una vez que se va, no quiere volver a trabajar dentro de las industrias”.
Finalmente Sergio De Luca (ADIMER, Entre Ríos) expresó que “el sistema financiero ha tenido una actitud vergonzosa con respecto a la producción”, denunciando que las PyMEs enfrentan tasas altísimas y un acceso al crédito casi nulo en comparación con otros sectores, como el de maquinaria agrícola.








