El mundo laboral está cambiando a una velocidad sin precedentes y genera un impacto en la vida de las y los jóvenes. Según estimaciones de Unicef en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, del primer trimestre 2024, la tasa de desempleo de los jóvenes de 18 a 24 años es casi tres veces más elevada (20,1%) que la de la población total (7,7%). Esto afecta aún más a los jóvenes que provienen de hogares de menores ingresos y, el género, es otro factor de vulnerabilidad: en el caso de las mujeres de esta franja etaria es más elevada (21,7%). Además, entre los jóvenes que tienen trabajo asalariado, la informalidad alcanza el 57%, más de 20 puntos por encima del promedio general (36%).