“Mi abuela tenía peluquería en Floresta, y mi viejo en Villa del Parque, en la calle Cuenca, en una galería”, comenzó a relatar el músico antes de aclarar que una de las empleadas de su papá tenía una historia de amor con Norberto “Pappo” Napolitano: “Él iba, con la excusa de cortarse las puntas. Ahí lo conocí, y me firmó mi primer autógrafo, que todavía lo guardo. Me puso “Desgraciadamente, Pappo”. Después compartimos escenario en Miami, le ‘encantó’ compartir escenario conmigo y con Los auténticos decadentes, estaba ‘contentísimo’”.