Su nombre heterogéneo y aspiracional se volvió un tema de reflexión. Nos preguntamos si es un alias. Y otros se preguntan si no es, de hecho, un hombre. Aunque el modo en que simula hablar el lenguaje de una chica adolescente es bastante encantador y bien intencionado, Carola no es lo que parece. La fascinación que despierta la autora, lo siniestro, quizás se encuentre tanto en su nombre, que se presenta como un enigma a descifrar, como en el mecanismo que pone en marcha. El encanto es una cualidad que confunde, cambia de formas, invistiendo a la cosa con un aura misteriosa. “El poder mágico de imponerse a la vista de los espectadores, para que la apariencia sea totalmente diferente de la realidad”, escribió Sir Walter Scott. Se crea o no en él, el encantamiento está.