Los duques de Windsor fueron célebres por su gusto impecable en todos los ámbitos, desde los palacetes que habitaron hasta sus acompañantes caninos, y Wallis Simpson en particular siempre destacó por su estilo elegante. Pese a que la mayoría de sus joyas se subastaron tras su muerte en 1987, de cuando en cuando siguen saliendo piezas nuevas al mercado, como en el caso de la pulsera de Cartier que le regaló su marido en el primer aniversario de su boda, que ahora oferta Christie’s.


































