La figura de Napoleón Bonaparte fue central en la política y la sociedad europea entre finales del siglo XVIII y principios del XIX. Sus condiciones de hábil estratega militar, su capacidad de liderazgo durante las Guerras Napoleónicas, que involucraron a la mayoría de las principales potencias europeas, la centralización del poder que obtuvo durante sus años como emperador y los ribetes trágicos que adquirió su caída (tras la batalla de Waterloo y su posterior exilio) lo tornan uno de los personajes más fascinantes de la historia.


































