“En octubre de 1994, tres estudiantes de cinematografía desaparecieron en los bosques próximos a Burkittsville, Maryland, mientras rodaban un documental. Un año después, se encontró el material que habían grabado”. Tal es la, hoy legendaria, leyenda que aparece en el inicio de “El proyecto de la bruja de Blair”, que se estrenó en Estados Unidos en julio de 1999 tras su paso por los festivales de Sundance y Cannes. Y que se convirtió en un éxito de taquilla descomunal gracias a la creatividad de sus directores, Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, quienes con un grupo de actores desconocidos diseñaron una estrategia publicitaria innovadora basada en el todavía incipiente uso de Internet y a un boca a boca que se extendió, con matices, a todos los puntos geográficos.




































