Hay fantasmas célebres. El de la Ópera, creado por Gastón Leroux. El de Canterville, nacido de la imaginación de Oscar Wilde. El de Jacob Marley que visitaba a Scrooge en la novela de Charles Dickens. O Myrtle la llorona, que asustaba a Harry Potter y a sus amigos. La ciudad de Santa Fe también tuvo sus “espectros famosos”; el del Teatro Municipal del libro homónimo de Enrique Butti. Y el que ocupó varias páginas sensacionalistas del diario El Orden de Santa Fe en diciembre de 1930 tras sus supuestas apariciones en el trazado de lo que actualmente son los barrios Mariano Comas y Barranquitas. El medio capitalino cubrió la noticia casi una semana. Luego, el “fantasma” se esfumó, al menos de las páginas.

































