Cuando murió, en agosto de 1815, hacía cuatro meses que Francisco Antonio Candioti había sido elegido primer gobernador de la provincia de Santa Fe del período revolucionario iniciado en 1810. Un recorrido vital plagado de peripecias le permitieron conquistar ese lugar como uno de los hombres más conocidos de la historia santafesina virreinal e independentista. Un liderazgo que forjó en base a su habilidad para los negocios y el cultivo de las relaciones interpersonales, que extendieron su fama hasta Chile, Asunción, el Atlántico y el Perú. Que inclusive le granjeó el respeto de próceres como Manuel Belgrano y José Gervasio de Artigas. Además del apelativo de “Príncipe de los Gauchos”, impuesto por el viajero inglés John Parish Robertson en sus escritos.




































