Pasaron casi diez años desde la última vez que Denise Fournier habló con El Litoral, cuando una obra suya fue interpretada por la Orquesta Sinfónica de Santa Fe. Pero ella lo recuerda muy vívidamente, tal como lo dejó en claro en el mail que llegó tras todo ese tiempo para contar en qué andaba.
Trabajó en la Sinfónica de Santa Fe, vive en Suiza y creó un musical a partir de las noches sin sueño de su hijo
Denise Fournier se fue a Europa en 2018. Escribió esta obra a partir de su experiencia como madre migrante. El protagonista es un oso mitad sudamericano y mitad europeo que se cuela en un concierto en busca de una canción de cuna.

En el medio hubo un máster en Suiza, un despido en Francia en plena pandemia, una separación y la tentación de volver a sus pagos. También un hijo chiquito que no quería dormir.
Justamente de esa dificultad doméstica surgió "El osito de anteojos tiene sueño", el musical que la compositora estrenará pronto en el Teatro de Berna, con más del 80 por ciento de las entradas vendidas y tres funciones agotadas.
Denise (platense de origen, santafesina "de corazón") trabajó durante varios años como bibliotecaria de la Orquesta Sinfónica de Santa Fe antes de irse del país, en 2018, para cursar un máster en composición. El inicio de un derrotero de película, que la llevó por varios países y distintas experiencias que la instaron a superarse.

Hubo un momento, ya instalada en Francia, en que estuvo cerca de volverse. Sin trabajo, separada de su expareja, en medio de los cierres por la pandemia.
Consultó a ex colegas en Santa Fe si había algún puesto disponible. Le dijeron que se quedara, que resistiera. "Quemé los barcos", dice ahora sobre esos meses, cuando terminó de decidir que no había vuelta atrás y que se jugaba todo a instalarse en Berna, la bellísima ciudad suiza.
Un osito que no se puede dormir
El musical que creó Denise cuenta la historia de un oso de anteojos hijo de una madre andina y un padre oso pardo de los Alpes, que no consigue dormir y termina colándose en un concierto sinfónico. Los músicos abandonan el repertorio previsto y empiezan a tocar canciones de cuna de distintas partes del mundo para arrullarlo.
Fournier escribió el libreto y la música original pensando en su propia experiencia como madre migrante. "Es una historia que habla de la maternidad y la paternidad, de diversidad y migración, intentando suavizar con humor las dificultades que generan las olas migratorias en Europa", explicó.

La versión que se estrena en Bühnen Bern es una reescritura del proyecto original, más chico, hecha junto a la régisseur Fabienne Biever y la pedagoga musical Lisa Wyss. Adaptarla le costó ceder un control que en trabajos anteriores había manejado sola.
"Acá yo tengo la función de autora y compositora, pero no soy la régisseur ni la responsable del proyecto. Fue un aprendizaje de soltar, de dejar que mi obra pase por la cabeza de otra persona y por su propia interpretación", contó.
Canciones de cuna de varios idiomas
Berna, como buena parte de las grandes ciudades europeas, tiene una población que refleja las oleadas migratorias. En sus calles se escucha el español, el portugués, el árabe, el italiano y el francés. De ahí sale el motivo del musical, cada músico le canta al osito una canción de cuna de su propia cultura.
"Me hace sentir que es como el crisol de razas que tuvimos nosotros a principios del siglo XX, cuando se fueron todos los europeos para la Argentina. Algo parecido está sucediendo acá", comparó Fournier.
No lo dice sin saber: trabajó buena parte de su carrera europea en comunidades religiosas de habla portuguesa, espacios que describió como puntos de encuentro para mantener la identidad de los migrantes de primera generación.
Algo de eso pasa también en su propia casa. Fournier formó una familia con un portugués y con Lorenzo, su hijo, que le responde en alemán casi todo lo que ella le dice en español.
Con el musical busca dos cosas a la vez, que los chicos suizos se encariñen con un personaje mitad europeo, mitad sudamericano, y que los chicos con raíces migrantes no sientan vergüenza de las suyas.
Del libreto al libro ilustrado
En paralelo al estreno teatral, del mismo material salió un libro infantil ilustrado por Luciana Feito, autora argentina radicada en Buenos Aires con publicaciones en español e inglés. El texto ya está terminado y busca editorial.
Pasar del libreto, pensado para 45 minutos de escena, a un libro para leer en diez o quince minutos antes de dormir obligó a otro recorte grande. "Tuve que sacar mucho texto porque en un libro las ilustraciones ya cuentan lo que yo quería explicar. Es otra forma de soltar", afirmó.

Denise integra el catálogo francés Présence Compositrices y el suizo Schweizer Musikedition. En 2020 estrenó en Berna su primera ópera, sobre una orquesta escuela del barrio porteño de Dock Sud, y hoy figura como compositora y libretista en una base de datos internacional de trabajadores de ópera.
La espera es aprendizaje
El Litoral le preguntó qué significa, ocho años después, haber llegado a un puesto equivalente al que dejó en Santa Fe. "Las cosas llevan tiempo, no se hacen en dos meses. Estuve cinco años hasta conseguir este puesto en el teatro", dijo. Y agregó que buena parte de esa paciencia la aprendió mirando cómo los suizos planifican todo con años de anticipación.
Hacia el final de la charla aparecieron quienes la ayudaron. Una donación anónima que le permitió pagar un semestre del máster, un alojamiento gratis a cambio de cuidar un gato y un jefe que le explicaba todo dos y tres veces mientras ella aprendía alemán. "Cuando uno se deja ayudar, aparece gente que también te puede dar una mano", resumió.








