En las crisis humanitarias en las que trabaja Médicos Sin Fronteras (MSF) alrededor del mundo, las actividades recreativas constituyen un momento importante de distención para niños y niñas; les permite recuperar un poco la cotidianeidad que las emergencias les suelen quitar y en ocasiones también, forman parte del proceso de atención en salud mental que brindan los equipos de la organización. Así, en medio de graves conflictos como el de Ucrania, Siria y Sudán, o en crisis migratorias como la que ocurre en el mar Mediterráneo, niños y niñas no dejan de jugar y lo hacen de esta manera.

































