«Cuando el artista está creativo, está creativo, y no puedes retenerle y explicarle que hay cosas que no se conservarán», explicó Jesús Marull hace años sobre cómo conservar las obras de Antoni Tàpies. Al artista catalán le gustaba ver cómo sus criaturas hechas con materiales industriales y desechos orgánicos —como la paja seca o un zapato— se agrietaban y fracasaban en su intento de inmortalidad. Marull era el conservador que debía reparar y respetar las experiencias y los experimentos del autor.































