Kenzo, un perro de raza pastor de Asia Central, estuvo a punto de ser abandonado debido a su gran tamaño, algo que para esta raza es común, ya que pueden parecer osos. Sin embargo, Jamal Miah lo adoptó y ahora vive con él en Londres. A pesar de que sacarlo a pasear puede ser complicado debido a su gran envergadura, Jamal está feliz de tenerlo en su familia y asegura que es un protector nato, algo que caracteriza a esta raza.































