El salteño Leopoldo Castilla es probablemente el más conocido de los poetas argentinos, y una suerte de embajador. Allí donde recuerda a cualquier escritor de nuestro país, el "Teuco" (su apodo-nombre "oficial", que alude al mismo tiempo a un río y a un animal casi extinguido) ya estuvo antes y ya hizo amigos, que lo recuerdan con cariño. Me pasó en varios festivales.
"La poesía es una manera de retener el mundo para salvarlo"
Por estas horas, Leopoldo Castilla, o "Teuco" para todo el mundo, está abocado -junto a otros escritores- a seguir construyendo en su Salta natal el festival de poesía más importante del norte del país.

En Colombia, por ejemplo, charlando con el poeta Jotamario Arbeláez, lo primero que me dijo es: "Yo soy amigo del Teuco" . Y eso mismo, o parecido, en todas partes. Cálido, empático, capaz de llamarte "hermano" e integrarte en la ronda de inmediato, al "Teuco", a pesar de que hay medio centenario de libros con su nombre (una obra sólida y respetada en el mundo entero) le importa lo colectivo.
Por eso lo veremos empujando el IV Festival Internacional de Poesía de Salta; promoviendo los Bosques de la Poesía o el Movimiento Poético Argentino, que suma voces en toda la geografía argentina.

Hijo de poeta y heredero también de una rica tradición norteña, miembro de una generación que ha dado muy buenos poetas al país (contemporáneo, años más o menos, de Hugo Mujica, Rafael Oteriño, del también salteño Santiago Sylvester, el santiagueño Julio Salgado, entre otros), charlo, entonces, de poesía, con el "Teuco".
- Salta es sinónimo, desde siempre, de música, de folclore, de peña. ¿También de poesía?
- En Salta conviven varios mundos. Desde los fantasmas de las yeguas extintas hace siglos que se aparecen todavía en los espejismos de los salares; los de la selva con sus criaturas sigilosas y esplendentes; los del tiempo detenido -y malherido- de sus pueblos originarios y sus mitos, que, como sus muertos, se niegan a irse de Salta porque allí todo está imantado por tanta maravilla.
En todos esos lares los cielos no se van nunca. Por eso los salteños se amanecen cantando. O escriben poesía que, entre otras cosas, es una manera de retener el mundo para salvarlo.
- En esta etapa, además de tu obra poética, has apostado por dejar -de alguna manera- legado para quienes vienen: los bosques de la poesía, un festival en marcha. ¿Cómo convive todo ello -que reclamar tiempo- con el artista, con el creador?
- No soy yo sino otros muchos los que hacen los Bosques de la Poesía, que crecen ya en América Latina, Estados Unidos y Europa, luchando por el cese de tanta violencia contra la naturaleza lo que, de seguir así, va a llevar (con la contribución de los brutos y codiciosos señores de la guerra) a la extinción de nuestra especie.
Lo mismo pasa con este Festival que está creando las bases para hacer de toda la región un Polo Internacional de Cultura. Iniciativa en la que confluyen otras acciones como las de El Grito de la Tierra, el Movimiento Poético de Argentina Entera del que participan los poetas de todo el país.
Y otras iniciativas como el Memorial de la Poesía de los Pueblos Originarios que estamos trabajando con el poeta Miguel Ángel Federik, entre otras ideas…
- ¿Cómo es posible amalgamar todas esas ideas con la posibilidad de hacer, de concretar cosas?
- Como dije, no se hubieran concretado estos movimientos sin la fuerza y el empeño de otras personas: El Grito de la Tierra, gracias a la convocatoria de Juan Falú; la de los Bosques de la Poesía, al fervor de los poetas Aldo Parfeniuk, Pedro Solans, Luciana Garbarino y María Casiraghi. O la del Movimiento Poético de Argentina Entera, al empeño del poeta Francisco Avendaño, que le dio impulso y fuerza desde el principio.
Lo mismo que al Festival Internacional de Poesía de Salta, desde hace cuatro años hecho contra viento y marea por los poetas Esteban Singh Caro, Carlos Müller, Lucrecia Coscio, Fernanda Agüero, Héctor Cornejo D'Andrea, Marcelo Sutti, Idangel Betancourt, Diego Saravia Tamayo y, en su primera entrega, Eduardo Robino.
Personalmente creo que es imperioso enfrentar, a fuerza de creación, la brutalidad de este vaciamiento de derechos que el poder ejerce sobre la educación, la cultura, la ciencia, la soberanía de nuestros recursos ecológicos y nuestras reservas naturales.
Cinco libros
Leopoldo "Teuco" Castilla es infatigable y prolífico. Sería interminable consignar tanto los libros propios como sus participaciones en antologías de todo el mundo y en las más diversas lenguas. Cuando preguntamos sobre lo que sigue para él en materia de publicaciones, dice, escuetamente: "Tengo unos cinco libros de distintos géneros a la espera de entrar en imprenta".












