El Festival Internacional de Literatura de Santa Fe (FILSF) fue declarado de interés por las Cámaras de Senadores y de Diputados de la Provincia y por el Honorable Concejo de Santa Fe. También fue reconocido por el Ministerio de Educación de la provincia, a partir de la intensa tarea que se realiza en las escuelas de la región con la visita de escritores a los establecimientos educativos, promoviendo la lectura.
Rafael Oteriño en FILSF: "La poesía es la creación de una realidad distinta"
El Festival Internacional de Literatura de Santa Fe (FILSF) se llevó a cabo la segunda semana de octubre y dejó como impronta un bagaje literario amplio y la posibilidad de seguir construyendo. El presidente de la Academia Argentina de Letras participó del festival y compartió su visión sobre la literatura y la poesía en la actualidad.


El Festival cuenta con el apoyo del gobierno provincial, por intermedio del Ministerio de Cultura (en cuya sede, la Casa de la Cultura, se llevan a cabo las lecturas de los escritores invitados); y de la Municipalidad de Santa Fe. También con el aporte de Upcn y de ATE, entre otras organizaciones privadas y públicas de la ciudad y de la provincia.
El FILSF involucra a más de cien escritores, alrededor de veinte escuelas y dos mil alumnos. Las lecturas y actividades siempre son a sala llena. Participan escritores de toda la provincia, no solo de la ciudad de Santa Fe. Este año, participaron escritores de Cuba, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos. Todas las actividades son libres y gratuitas.

"El III Festival Internacional de Literatura de Santa Fe fue un éxito total por donde se lo mire. Los organizadores estamos más que satisfechos: salas de lectura llenas, muy buen nivel de los escritores participantes, interesantes conversatorios, homenajes, excelentes números musicales", sostuvo el escritor y periodista Néstor Fenoglio, integrante de la Comisión Organizadora.
Y destacó, además, que el evento contó con la presencia de Rafael Felipe Oteriño, "uno de los más importantes poetas de nuestra lengua y, a la vez, presidente de la Academia Argentina de Letras", cuya visita prestigió esta tercera edición. "El Festival está ya instalado y creciendo año tras año", acotó Néstor.

Y agregó que también este año, en paralelo con el Festival, se desarrolló en Casa de la Cultura, la primera edición de FLUYA (Feria del Libro Usado y Antiguo):
"Es una muy buena idea la que llevan adelante el gobierno provincial, la Municipalidad de Santa Fe y la Universidad Nacional del Litoral. Y funcionaron muy bien juntos: obras contemporáneas 'en vivo y en directo' dicha por sus autores; y a la par los libros usados y antiguos como protagonistas, para completar un fin de semana a pura literatura".
La poesía, la vida y sus conexiones
Rafael Felipe Oteriño realizó estudios en Derecho y en Letras en la Universidad Nacional de La Plata. Actualmente, es profesor emérito de la Universidad FASTA. Ha sido profesor de Derecho en la Universidad Nacional de Mar del Plata. Ejerció de juez de la Cámara Civil y Comercial. Desde el 22 de abril de 1993 participa de la institución que actualmente preside.
- ¿Cuáles serían los puntos importantes a destacar del trabajo que realiza la Academia Argentina de Letras?
- La academia contribuye a los estudios lingüísticos y literarios, con el objetivo de acrecentar las formas vivas de la cultura. Mediante los premios que anualmente otorga, estimula los variados aspectos de la creación literaria: poesía, narrativa, ensayo, dramaturgia, lingüística.
Sin dejar de velar por el uso correcto de la lengua, registra y examina la introducción de los nuevos vocablos que se generan en los intercambios sociales. Y en forma personal y telemática, los miembros del Departamento de Investigaciones Lingüísticas y Literarias asesoran a las autoridades y a los particulares sobre el uso pertinente de la lengua.
- Integrar una institución como la academia, teniendo una propia actividad literaria que se vincula íntimamente con lo que hace la academia, ¿afecta la cotidianidad del trabajo personal? ¿Cómo se articula con las demandas laborales de la presidencia?
- Por el contrario, lo enriquece por el contacto privilegiado con los escritores y estudiosos de la lengua que la integran, en su condición de miembros de número y correspondientes. Cada sesión es una fiesta de la inteligencia, y los debates que se dan en ellas son muestras de erudición y sensibilidad sin igual.
El ejercicio de la presidencia tiene gratificantes momentos de representación, y también, por cierto, exigentes tareas de organización y de adecuada administración de los recursos, a fin de que se cumplan con eficiencia los objetivos de la institución.
- En la conferencia dijo: "La poesía es la creación de una realidad distinta", ¿podría volver a desarrollar esa idea para definir la poesía como un arte de vida?
- La poesía no es música, pero es musical; no es ciencia, pero está animada por la curiosidad de la ciencia. Es la consagración de una forma verbal que no tiende a decir más de lo mismo, sino lo otro de lo mismo (lo callado, lo soslayado, lo inexpresado e indecible). Y, como tal, es creadora de realidad.
No solo refiere algo de la naturaleza exterior y de la psiquis interior, sino que organiza ese "algo" de un modo actual, novedoso y formalmente autónomo. El poeta siente que no todo está dicho y procura alcanzar ese "algo más" que adivina en el horizonte de la existencia. Bajo la impronta del deseo (o del precipitado de la inspiración), la memoria se activa y da paso a lo extraordinario (lo inhabitual).
- Si bien hay una incipiente cantidad de publicaciones en los diferentes soportes, ¿es positivo que haya tanta literatura circulando en tanto no existe una curaduría de lo que es bueno y lo no tanto? ¿O todo es aceptable en la medida que lo valida el lector?
- Es difícil y hasta peligroso ponerse en árbitro de lo "bueno y lo no tanto". La poesía es fruto de la sensibilidad y la cultura y de no poca artesanía. Es un acontecimiento "en" el mundo y no necesariamente "del" mundo. Lo nuevo, siempre lo nuevo, es su credo. Como tal, ocurre en el tiempo y el tiempo es su juez definitivo.
Y está visto que habitualmente la califica a partir del cumplimiento de tres extremos: que sea necesaria, original y verosímil. Es, por eso, que hablamos de "creación poética": el arte de convertir a la pieza verbal y escrita en única e irrepetible.
Esa vez, Platón
Esa vez, Platón se equivocó: los poetas
no devuelven imágenes repetidas,
no conspiran contra la fidelidad de los espejos.
Hacen que el árbol de la razón
parezca enano. Que los espejos devuelvan
nuestro verdadero rostro deformado.
Tal como es: con los ojos hundidos
y una luz que lo baña y lo enmudece.
Los poetas rescatan la moneda
que se perdió en el fondo del lago,
la gota que sin cesar perfora la piedra,
y eso también concierne a la República.
Rafael Felipe Oteriño
***
Vuelves a la ciudad
Vuelves a esa ciudad que te llama detrás del humo.
En las rutas, en los peajes,
en las salas de los aeropuertos y en las filas de embarque,
adonde quiera que vayas, vuelves a ella.
Y en cada regreso
retorna su aroma, la feria de los jueves,
el tren de las cinco.
Ciudad recurrente en la que confluyen todas tus edades,
aunque tu cuerpo no esté allí para alcanzarla.
Como un trozo de tela que guarda el color de la infancia,
como una piel que no se puede ver ni tocar
si no es con el monólogo de los ojos cerrados.
Los teléfonos siguen sonando, las jarras se llenan solas.
En ella obran la perspectiva, no la distancia;
los tazones humeantes, no los inviernos.
Ciudad tuya, mía,
sin coordenadas fijas en el mapa,
reaparecida en todos los rincones.
Ciudad en la que te adivinas como ante un espejo,
que te sigue con su penitencia y su lágrima.
(Yo buscaba extraerle palabras
y las palabras estaban escritas en los cuadernos escolares,
en las cartas extraviadas y en el interior de los libros.
No eran palabras para conversar,
sino para permanecer abstraídos, sin mover los labios).
Ciudad de puertas entornadas,
de secretos hundidos como galeones.
Ciudad que te persuade a mantenerte en pie,
bajo el diluvio de las hojas caídas,
haciendo muescas en los árboles,
hablándole a los hijos con retazos.
Rafael Felipe Oteriño












