Luca posee dos motores eléctricos, pesa 360kg sin baterías -menos de la mitad que autos convencionales-, alcanza una velocidad máxima de 90 kilómetros por hora y tiene una autonomía de 220 kilómetros. "La carrocería del auto está hecha de ABS reciclado, un plástico duro que se usa en muchos productos de consumo, como juguetes, televisores y productos de cocina. El auto adquiere su color amarillo debido a una envoltura, una lámina de color, en lugar de un trabajo de pintura. Esta lámina se puede quitar sin dejar residuos. Esto deja un plástico limpio que requiere poco o ningún refinamiento en su flujo de reciclaje. Las ventanas laterales y traseras también están hechas de materiales reciclados. El proceso de reciclaje le da a las ventanas un lujoso tinte negro", explicaron los jóvenes.