Un posteo en redes sociales, una noticia con más de un siglo de antigüedad y mil preguntas. ¿Una mina de platina en Santa Fe?
¿La fiebre del oro en Santa Fe?: una supuesta mina en el río Salado y un hallazgo que no fue tal
Un antiguo periódico dio cuenta de un descubrimiento en cercanías a Esperanza de lo que sería un yacimiento de gran valor. Con el correr del tiempo se determinó que no era tal cosa. El recuerdo de una época frenética en Estados Unidos.

Todo surge a raíz de la publicación en un grupo de Facebook llamado “Esperanza en blanco y negro”. En ese espacio, usuarios de la región comparten imágenes, recortes y fotografías antiguas. Fue así que Ruben Donnet posteó un recorte de un antiguo periódico regional, datado en mayo de 1863.
El archivo hacía mención a una expedición en aguas del río Salado al noroeste de la capital santafesina, con dirección a Esperanza. Y lo interesante surge cuando se mencionó un hallazgo en tierras ubicadas en cercanías al cruce con el arroyo Cululú.
En concreto, el antiguo recorte del diario aseguraba: “Un individuo de la Colonia Esperanza acaba de descubrir una mina de platina en la costa del Salado en un punto denominado el Cululú, terreno que hace poco tiempo vendieron los herederos del finado General D. Estanislao López”.
“Según los experimentos que persona competente ha hecho en el Rosario de los metales de dicha mina, resultan ser de una excelente platina”, agregaba el artículo.
Y seguía: “El descubridor de la mina ha hecho sociedad para la exploración de ella con un negociante de la Colonia, y este se ha presentado al gobierno pidiendo la propiedad para principiar la explotación; se agrega que otro colono más posee el secreto de otra mina que existe en un punto más inmediato de la Colonia en la costa también del Salado”.

Documentación
Lo realmente interesante es que ese pedido existió y quedó registrado en los archivos provinciales. De ello, dio cuenta Ruben Sattler, otro de los usuarios del grupo de Facebook que gentilmente compartió su búsqueda con El Litoral.
Ese mismo año (1863) quedó registrado en el gobierno provincial el pedido expreso para tener la propiedad de lo que se anunció como una “mina de platino”. El documento quedó guardado y se puede consultar a través del Sistema Provincial de Archivos (Sipar).
Entre los datos que se guardan en este sitio, se pueden observar el nombre de quien inició los trámites, un hombre llamado Rodolfo Krilgel; también aparece el lugar (Esperanza), el año y los temas vinculados al trámite “concesión” y “minería”.

Qué pasó
La ronda de consultas con los usuarios en el citado posteo derivó en la pregunta del millón: ¿Encontraron platino? La respuesta, lamentablemente para los intereses de los involucrados, es negativa.
Según comentó Elisa Claus, otra usuaria de la mencionada comunidad, a El Litoral los pedidos de excavación para un terreno ubicado al norte de Esperanza sobre las orillas del arroyo Cululú existieron (consta más arriba) pero con las primeras tareas con palas comprobaron que no se trataba de una mina de platino.
Queda para la posteridad, entonces, una de los fragmentos del antiguo diario citado que abre la puerta, al mismo tiempo, a la analogía con la fiebre del oro: “Dios proteja la única riqueza que aún faltaba descubrir en la floreciente Santa Fe, donde solo se necesita paz y brazos para verla convertida en una nueva California”.
La búsqueda de oro en el oeste norteamericano
La fiebre del oro de California fue un fenómeno histórico ocurrido entre 1848 y 1855, que comenzó con el hallazgo de oro en Sutter’s Mill.
La noticia se expandió rápidamente y provocó una migración masiva: cerca de 300.000 personas llegaron desde distintos puntos de Estados Unidos y del mundo atraídas por la promesa de riqueza. Estos buscadores, conocidos como “los del 49”, enfrentaron viajes largos y peligrosos para alcanzar los yacimientos.

En sus inicios, la extracción de oro se realizaba con métodos simples, como el lavado en ríos y arroyos. Con el tiempo, las técnicas se volvieron más complejas y organizadas.
Sin embargo, aunque algunos pocos lograron enriquecerse, la mayoría de los mineros apenas obtuvo ganancias. En cambio, muchos comerciantes y proveedores encontraron mejores oportunidades económicas abasteciendo a los buscadores.
El impacto de la fiebre del oro fue profundo en el desarrollo de California. Pequeños asentamientos, como San Francisco, crecieron rápidamente hasta convertirse en ciudades importantes.

Se construyeron caminos, escuelas e instituciones, y el crecimiento acelerado llevó a que California se incorporara como estado de Estados Unidos en 1850. Además, se impulsaron actividades económicas como la agricultura y el transporte.
Para cerrar vale la pena mencionar también que la temática fue ampliamente abordada por la literatura y el cine. Nombres como “La quimera del oro”, "EL jinete pálido", o "El tesoro de Sierra Madre" sobresalen al recordar el séptimo arte de antaño.









