Señaló que la Defensoría se sentía alentada por el aparente rechazo generalizado de la ciudadanía a la "presión en grado descarado" que habría hecho la iglesia sobre la niña con de 20 semanas de gestación y su madre, para que desistan del aborto, que según la ley boliviana no está penalizado cuando el embarazo es consecuencia de una violación.
La Conferencia Episcopal, en cambio, sostuvo en que el aborto en Bolivia no está despenalizado totalmente e insistió en su postura de tratar de salvar tanto la vida de la niña como la del ser que lleva en su vientre.