La crisis energética que atraviesa Cuba volvió a quedar en el centro de la escena tras una nueva caída del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), un episodio que dejó sin servicio a gran parte de la isla y reavivó el debate sobre las causas del deterioro de la infraestructura energética.
Cuba atribuye el nuevo colapso del sistema eléctrico a las sanciones de Estados Unidos
El Gobierno cubano sostuvo que la reciente caída del Sistema Eléctrico Nacional se produjo en un contexto de fuerte presión económica y energética derivada de las sanciones impuestas por Washington. El episodio se suma a otros apagones de alcance nacional registrados en las últimas semanas.

Desde el Gobierno cubano atribuyeron el colapso a las sanciones económicas de Estados Unidos, mientras continúan las tareas para estabilizar el suministro y reducir el impacto sobre la población.

Sanciones de Estados Unidos
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, afirmó que la interrupción del Sistema Eléctrico Nacional ocurrió en un escenario de "máxima asfixia" para la economía y el sector energético del país.
A través de un mensaje publicado en la red social X, sostuvo que las restricciones impuestas por Estados Unidos afectan especialmente el abastecimiento de combustibles y la capacidad de funcionamiento del sistema eléctrico.
Según el canciller, las sanciones no solo alcanzan a organismos estatales cubanos, sino también a empresas extranjeras vinculadas con el sector energético, lo que —según la posición oficial de La Habana— dificulta la compra de combustible, repuestos y otros insumos necesarios para sostener la generación de electricidad.

Las declaraciones se produjeron pocos días después de que Washington anunciara nuevas medidas restrictivas contra entidades estatales cubanas, entre ellas organismos relacionados con el turismo y otras actividades económicas estratégicas.
La administración estadounidense sostiene que estas sanciones buscan aumentar la presión sobre el Gobierno de la isla por cuestiones vinculadas con derechos humanos y seguridad nacional.
En paralelo, el Ministerio de Energía y Minas de Cuba rechazó versiones que atribuían los apagones a errores operativos o a la falta de personal especializado.

El ministro Vicente de la O Levy aseguró que los trabajadores del sistema eléctrico cuentan con la capacidad técnica necesaria y afirmó que las dificultades responden principalmente a las limitaciones para acceder a combustible y equipamiento.
Una crisis energética que se profundiza
El nuevo colapso del Sistema Eléctrico Nacional se produjo después de otros apagones generales registrados en un corto período de tiempo. Durante las últimas semanas, la isla experimentó varias desconexiones de alcance nacional que obligaron a activar protocolos de emergencia para priorizar el suministro en hospitales, centros estratégicos y sistemas de abastecimiento de agua.
Las autoridades cubanas informaron que la recuperación del servicio se realiza de manera gradual mediante la puesta en funcionamiento de microsistemas eléctricos y el arranque progresivo de las centrales termoeléctricas. Este procedimiento busca restablecer la estabilidad de la red sin comprometer el funcionamiento del sistema durante el proceso de reconexión.

La crisis energética se desarrolla en un contexto económico complejo para Cuba, marcado por dificultades para garantizar el suministro de combustibles, una infraestructura de generación envejecida y crecientes restricciones financieras.
Mientras el Gobierno cubano sostiene que el endurecimiento de las sanciones estadounidenses agravó ese escenario, desde Washington se mantiene la postura de reforzar la presión sobre las autoridades de la isla mediante nuevas medidas económicas.
El impacto de los apagones se refleja en la vida cotidiana de millones de cubanos, con interrupciones en los servicios, dificultades para la actividad económica y complicaciones en el funcionamiento de comercios, escuelas e instituciones públicas.
Cada nueva desconexión del sistema eléctrico vuelve a poner en evidencia la fragilidad de una infraestructura que enfrenta crecientes desafíos para garantizar un suministro estable.








