Este martes 3 de noviembre Estados Unidos va a las urnas en todo el país para las bautizadas elecciones intermedias, la parada técnica a mitad de mandato presidencial.
Trump comparte un riesgo con Lula y una posible reacción de Flávio Bolsonaro
A días de los comicios en Brasil e Israel, los estadounidenses ya se alistan para ir a las urnas en las intermedias. El presidente se encuentra ante el riesgo de perder peso legislativo.

Este 2026 le llega a Donald Trump con ciertas presiones ante la posibilidad de que la caída de su imagen repercuta, no de forma lineal, en los votos contabilizados para los republicanos.

Las eventuales reacciones y escenarios para el hombre de Mar-a-Lago encuentran ciertas similitudes con una reciente elección en América. Los resultados en Brasil presentan complicaciones para la gestión de Lula da Silva y tuvieron determinadas reacciones de Flávio Bolsonaro.
Qué se vota
Con las votaciones de este martes se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes, la cámara baja. Cada representante dura 2 años en el cargo y representa a un distrito congresional específico basado en la población. También se eligen delegados sin voto del Distrito de Columbia y de los territorios no incorporados.
En el Senado, la cámara alta, se renueva un tercio del cuerpo, 35 de los 100 escaños. Cada senador tiene un mandato de 6 años y representa a la totalidad de su estado, con 2 senadores por estado.

A su vez, se eligen 36 gobernadores estatales, legislaturas locales, secretarios de Estado, fiscales generales y alcaldías.
Debido a los procesos de reordenamiento territorial de distritos (redistricting), existen más de 435 distritos locales, pero la contienda nacional se concentra en un grupo reducido de "distritos y escaños clave".
Un riesgo a lo Lula
En el marco de su cuarto mandato como presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva se enfrenta al panorama legislativo más adverso, conservador e influyente de sus gestiones. La composición del Congreso Nacional brasileño impone restricciones severas a su capacidad para aplicar reformas de fondo.
El Partido Liberal (PL) y sus aliados de derecha consolidaron una presencia de peso tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado. Esto le otorga a la oposición una capacidad de bloqueo estructural sobre proyectos constitucionales o reformas complejas.

Las fuerzas de izquierda agrupadas en torno al Partido de los Trabajadores (PT) quedaron en clara minoría, lo que impide al Ejecutivo aprobar leyes por iniciativa propia sin tejer complejas coaliciones.
El resultado de estas elecciones intermedias estadounidenses determina también si el presidente mantendrá el margen de maniobra para implementar su agenda o si enfrentará una parálisis institucional.
En la Cámara de Representantes los escaños clave o en disputa son 30 a 40, repartidos en California, Nueva York, Virginia, Míchigan, Pensilvania y Texas. Mientras que en el Senado, hay carreras decisivas en Carolina del Norte, Ohio, Maine, Alaska, Míchigan, Texas y Kansas.

La Cámara Baja tiene la facultad exclusiva sobre el presupuesto y las leyes fiscales. Una mayoría opositora detendría recortes de impuestos adicionales o paquetes de gasto impulsados por el Ejecutivo. A su vez, el partido con mayoría asume la presidencia de los comités. Esto permitiría emitir citaciones formales, investigar a miembros del gabinete y auditar decisiones del poder ejecutivo.
Sobre el eventual riesgo de juicio político, la Cámara de Representantes requeriría únicamente una mayoría simple para iniciar acusaciones formales contra el presidente o funcionarios del gabinete.
Si las complicaciones se le plantean al oficialismo en el Senado, no aseguraría el nombramiento de jueces federales, magistrados del Tribunal Supremo y cargos del gabinete.
Por otro lado, aunque la Cámara de Representantes apruebe un juicio político, se requiere una mayoría de dos tercios en el Senado para destituir a un mandatario.
Una reacción a lo Bolsonaro
Trump ya adelantó el pasado lunes algo de lo que podría suceder durante la semana en caso de que los resultados no le sean favorables. Como primera reacción pública antes de subir al Air Force One, el mandatario afirmó que la elección brasileña fue "manipulada" y "muy corrupta".
A pesar de que no quiso rememorar el apoyo a los Bolsonaro, posiblemente para evitar pegarse a una derrota a días de sus propias elecciones, marcó un antecedente concreto sobre cómo reaccionar en caso similar.

Sus comentarios fueron en la línea de Flávio, quien de momento no replicó las acciones de las que se acusó y condenó a su padre Jair con el asalto a la Plaza de los Tres Poderes de Brasilia de 2023, pero que no aceptó el triunfo de Lula.
Trazando cierto lineamiento con la reacción trumpista y la toma del Capitolio luego del triunfo de Joe Biden, en este caso podría darse a la inversa y contar con un rechazo del estadounidense a los resultados.
Trump ya adelantó también que hay distritos y categorías en las que los republicanos “no pueden perder”.









