Brasil puso en marcha una de las obras de infraestructura más importantes de los últimos años con el inicio de la construcción del puente que unirá la ciudad de Salvador con la isla de Itaparica, en el estado de Bahía.
Brasil comenzó a construir el puente marítimo más largo de Sudamérica
La obra tendrá 12,4 kilómetros de extensión sobre la Bahía de Todos los Santos y demandará una inversión de 11.600 millones de reales. El proyecto busca mejorar la conectividad en el estado de Bahía, reducir los tiempos de viaje y potenciar el desarrollo económico de la región. Su inauguración está prevista para 2031.

Una vez concluido, el viaducto tendrá 12,4 kilómetros de extensión sobre la Bahía de Todos los Santos y se convertirá en el puente sobre el mar más largo de América Latina, con el objetivo de transformar la movilidad regional y fortalecer la actividad económica del nordeste brasileño.

Una obra estratégica para conectar el estado de Bahía
El inicio oficial de los trabajos fue encabezado por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en la localidad de Vera Cruz, donde se emplazará uno de los extremos de la futura estructura.
El puente conectará directamente esa ciudad con Salvador, la capital del estado de Bahía, reduciendo la dependencia del sistema de ferris que actualmente constituye la principal vía de comunicación entre ambos puntos.
El proyecto forma parte de una asociación público-privada entre el Gobierno del estado de Bahía y un consorcio integrado por las empresas chinas China Communications Construction Company (CCCC) y China Civil Engineering Construction Corporation (CCECC).

La inversión total asciende a 11.600 millones de reales —equivalentes a unos 2.220 millones de dólares—, con financiamiento compartido entre el Estado brasileño y las compañías responsables de la ejecución. Además, el contrato establece que el concesionario administrará y realizará el mantenimiento de la infraestructura durante 35 años una vez finalizada la obra.
Las autoridades brasileñas estiman que la nueva conexión beneficiará de manera directa a unos 10 millones de habitantes distribuidos en cerca de 250 municipios del estado de Bahía.
La reducción de los tiempos de traslado será uno de los principales cambios: el recorrido entre Salvador y distintos puntos del sur del estado podrá acortarse en aproximadamente dos horas al eliminar la necesidad de utilizar embarcaciones o realizar extensos desvíos por carretera.

Según las proyecciones oficiales, por el puente circularán alrededor de 28.000 vehículos por día, lo que permitirá mejorar la logística para el transporte de personas y mercancías, además de favorecer la actividad turística en una de las regiones más visitadas del nordeste brasileño.
Ingeniería, plazos y desarrollo regional
El futuro puente presenta importantes desafíos desde el punto de vista de la ingeniería. Tendrá cuatro carriles de circulación y, en algunos sectores, alcanzará una altura de hasta 82 metros sobre el nivel del mar para permitir el paso seguro de embarcaciones de gran porte que ingresan al puerto de Salvador, uno de los más importantes de Brasil.
Antes del comienzo de las obras se realizaron extensos estudios geológicos y marítimos para garantizar la estabilidad de la estructura. Entre las tareas preliminares se efectuaron más de un centenar de perforaciones en el lecho marino, algunas de ellas a profundidades cercanas a los 67 metros, con el objetivo de definir las características de los cimientos.
El emprendimiento no contempla únicamente la construcción del puente. El sistema vial incluye también nuevos túneles, viaductos de acceso y la ampliación de rutas en la isla de Itaparica, además de conexiones con la red vial existente en Salvador. El propósito es que toda la infraestructura funcione de manera integrada para mejorar la circulación y absorber el incremento previsto del tránsito.

Las autoridades incorporaron además una serie de medidas ambientales. El proyecto prevé programas de monitoreo permanente de la fauna marina y de preservación del ecosistema de la Bahía de Todos los Santos, bajo supervisión de organismos ambientales brasileños, con el fin de minimizar el impacto de las obras sobre el entorno natural.
Durante el acto de inicio de los trabajos, Lula da Silva destacó el potencial económico de la obra, aunque también advirtió sobre la necesidad de acompañar el crecimiento urbano para evitar efectos no deseados, como procesos de especulación inmobiliaria que puedan modificar las características sociales de la isla de Itaparica.
El cronograma oficial establece que la construcción demandará aproximadamente cinco años. Si los plazos previstos se cumplen, el puente será inaugurado en junio de 2031 y pasará a integrar el conjunto de las principales obras de infraestructura vial de América Latina.
Para el Gobierno brasileño, se trata de una inversión estratégica destinada a fortalecer la integración territorial, impulsar nuevas inversiones, mejorar la competitividad logística y consolidar el desarrollo económico del estado de Bahía y de buena parte del nordeste del país.








