Este año toca celebrar las navidades de una manera diferente. La actual pandemia obliga a tomar medidas extraordinarias con las que evitar que pasadas las fiestas nos enfrentemos a una tercera ola de contagios. Y eso solo lo podremos lograr si reducimos al máximo los contactos, limitamos el número de personas en las reuniones familiares y, por supuesto, evitamos desplazamientos innecesarios. Un sacrificio personal por el bien común del que no se va a librar alguien tan acostumbrada a los privilegios como la reina Isabel II.
































