Todo fue impecable. La organización en general, el sonido para escuchar la narración y orientación de los locutores que detallaban lo que se demostraba en el aire, la magnitud de las aeronaves expuestas en tierra y las condiciones meteorológicas. Fue el combo perfecto para que la base militar de Morón colapsara con millones de argentinos llegando a ella para conocer un poco más de la labor de los pilotos militares y sus medios.

































