En el caso de leishmaniasis visceral, es una afección potencialmente letal dado que si no es tratada a tiempo afecta gravemente y puede llevar a la muerte. De hecho, la beba de un año que se contagió con esta enfermedad el año pasado, pese a que su familia acudió inmediatamente a la consulta y constantemente recibió control médico, la pequeña paciente tuvo un diagnóstico desacertado en una primera instancia. Esto generó una complicación infecciosa que llegó a la gravedad y actualmente afronta secuelas.
































