La primera sujeta una espada con su mano derecha y la segunda, con la izquierda, un espejo. Estas damas sirven de escoltas y puntos de apoyo a un par de angelitos que sostienen entre sus manitas una corona de laurel, tocada a su vez por una real, en cuyo interior está grabado el escudo de armas sueco con tres coronas, dos arriba y una abajo. Originalmente este lugar lo ocupaba el monograma de la reina Cristina: dos letras C enfrentadas por las curvas, algo parecido al logo de Coco Chanel. Sus sucesores, los reyes Carlos X Gustavo, Carlos XI, Carlos XII, Urinica Leonor I y Federico I conservaron el diseño, algunos porque les venía al pelo y otros sabe usted por qué motivo. Sin embargo, desde que Adolfo Federico I lo mandase sustituir por la placa actual en 1751 no ha vuelto a personalizarse ni alterarse de otra manera. Algunos estudiosos, por el contrario, aseguran que con los Carlos se acabó con las iniciales.