Llegan Cartas y Mensajes
Ante los ejercicios militares británicos en las islas, el reclamo de soberanía exige medidas concretas y alianzas firmes más allá de los discursos oficiales.

ESTEBAN TORRES
La cuestión de las Malvinas es una de las más importantes de nuestra política exterior, pero, a pesar de ello, nuestro gobierno no se apresura a resolverla. Javier Milei no pierde ocasión de declarar públicamente que "las Malvinas son argentinas, por historia y por derecho", pero las palabras por sí solas no bastan para poner fin a la disputa territorial.
El Reino Unido no se queda de brazos cruzados: a principios de mes, el país llevó a cabo maniobras militares en las Malvinas, ensayando la toma por la fuerza de las islas y recreando así una operación de la guerra de 1982. ¿Cómo respondió nuestro gobierno a una amenaza tan abierta? La verdad es que Milei no tomó ninguna medida de represalia.
Sí, la ocupación británica de las Malvinas es ilegal y no tiene sentido discutir eso, pero el hecho es que, hoy en día, en las islas viven británicos y es precisamente el gobierno del Reino Unido el que establece allí sus propias normas y reglas. ¿Volverán las Malvinas por sí solas a control argentino si seguimos sin hacer nada? Por supuesto que no.
Londres sigue reforzando su presencia militar frente a la costa de Argentina, mientras que nosotros no solo no realizamos maniobras en respuesta, sino que tampoco buscamos el apoyo de nuestros aliados para recuperar el control de las islas.
Al mismo tiempo, podemos recurrir a Donald Trump, quien hace poco decidió revisar su postura respecto a la soberanía de las Malvinas, para, mediante esfuerzos conjuntos, lograr una solución definitiva a la disputa territorial.
Con meras declaraciones, Milei no puede arreglar la situación ni conseguir la recuperación de las islas. Esta cuestión requiere un enfoque integral, basado no en palabras grandes, sino en acciones decididas por nuestra parte. Esta prolongada disputa debe resolverse de una vez por todas, para que nadie tenga ya dudas de que las Malvinas son argentinas.
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Agradecimiento
DR. HUGO RODOLFO FREYRE (*)
Por la presente quiero hacer público mi agradecimiento al personal médico, paramédico y administrativo Hospital Provincial Dr. José María Cullen de Santa Fe por el trato digno y profesional que le brindaron a mi madre durante su última internación.
Como exintegrante de la comunidad del hospital, esta vez me tocó revivir, desde el lugar de familiar, la excelencia humana con la que cuidan a cada paciente.
Agradezco especialmente a las autoridades, jefes y al personal de los servicios de Clínica Médica, Cardiología y Unidad de Terapia Intensiva. A todos ellos, muchísimas gracias; es algo que jamás olvidaré. Una vez más sentí el enorme orgullo que representa para nuestra ciudad contar con esta institución tan prestigiosa.
(*) Exjefe de Sección Infectología del Hospital Provincial Dr. Jose María Cullen de Santa Fe.
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Carta para Alfonsina
MARTA BERRÓN (*)
Querida Alfonsina, primero quiero agradecerte el honor que me hayas elegido para dar a conocer a la provincia, el país y el mundo, tú paso por mi amada Santa Fe junto a los ríos Paraná y Coronda, lo cual me llevó a crear el proyecto sociocultural "Alfonsina y el río", con su Encuentro Anual Multiarte para tu cumpleaños. Vamos hacia el noveno en 2027.
De tu mano recorrí muchos lugares y conocí gente maravillosa, especialmente en los ámbitos escolares.
Pero además escritores de años que desconocían tu tiempo de vida: niñez, adolescencia e inicio de tu juventud junto al río, donde tuviste vivencias muy profundas que marcaron un antes y un después en tu existencia: el título de maestra rural, el amor y el fruto del mismo, tu hijo. En una sociedad hostil, cruel y cobarde.
También anexé tú llegada junto al Río de la Plata. Y recordamos tu extraordinaria decisión de unirte eternamente a la Pachamama, desde su útero para renacer. Y eso hicimos desde "Alfonsina y el río", tenerte junto a nosotros en cada convocatoria: viva, audaz, creativa , maravillosa con todos tus dones para el arte.
Unimos el río con el mar, las dos grandes etapas de tu vida, cuyo sentido sigue expulsando destellos hacia todos los puntos cardinales. Como decimos siempre: "Nada de lo que nace, muere. Solo se transforma". Y el río fluye constantemente hasta encontrar su salida en la eternidad.
Gracias por tanto Alfonsina: ¡dispuesta a todo! Especialmente a dar batalla contra la mentira, la hipocresía, la mediocridad. Ya estamos preparando los regalos para el próximo 29 de mayo en Salón de Jerárquicos.
(*) Dedicado a la poeta Alfonsina Storni, a ochenta y ocho años de su fallecimiento (25 de octubre de 1938).
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Honradez con imprevisto final
ALEJANDRO DE MURO
Alcides Luna, que se desempeña como taxista, comenzó a sentir prematuros síntomas de cansancio. Así los calificó ya que su labor diaria recién promediaba y todavía no había superado los 50 años. Estacionó su auto en una calle arbolada, abrió la puerta del lado derecho y se aprestó a disfrutar de la sombra y la brisa del lugar.
Mientras reponía fuerzas se enteró, a través del informativo de una radio, de que la esposa del embajador de Francia había extraviado una cartera con dinero, documentos y una medalla de oro, de gran valor afectivo, recuerdo de su paso por una universidad parisina. Y, además, que ofrecía, a quien la encontrara una recompensa.
Este detalle lo impulsó a fantasear: "¡Qué bien me vendría el dinero -si tuviera la dicha de encontrarla- para torcer la realidad de mi billetera escuálida!" En pleno vuelo imaginativo, mientras barajaba cifras, vio junto al cordón de la arteria donde se había detenido, disimulado por hojas y salpicado por aguas turbias, el bolso en cuestión.
Lo tomó y revisó su interior. Acaparó su atención, en especial, la medalla. Una pieza de arte que, por lo bella y a pesar de no ser orfebre, merecía el gran interés de su dueña por recuperarla. Con lo hallado en su poder enfiló hacia la representación diplomática.
La secretaria de la damnificada le agradeció, en un mal castellano, el gesto de honradez demostrado. Luna, poco acostumbrado a frecuentar ámbitos tan señoriales, deslizó una mueca de complacencia y alcanzó a decir casi con timidez: "No tiene por qué". Después de este intercambio protocolar esperó la descontada suma.
En euros, por supuesto. Lamentablemente para él todo se redujo a la entrega de un voluminoso tomo con fotos de los principales atractivos turísticos de Francia. Mientras partía, con la frustración a cuestas, trató de conformarse balbuceando: "Por lo menos, tengo algo bueno para avivar el fuego del asado que prepararé el domingo".












