"El pensar comienza sólo cuando hemos llegado a saber que la razón es la más tenaz adversaria del pensar"
Entre todos podemos mitigar las consecuencias de El Niño
El impacto del fenómeno climático exige previsión estatal e infraestructura urbana adecuada para mitigar daños por crecidas extraordinarias en los ríos.

Martin Heidegger
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Los fenómenos ambientales, como el de El Niño, en principio, no se pueden evitar. Pertenecen a la naturaleza. Lo que sí se puede hacer es mitigarlos, logrando una reducción de daños con respecto a sus consecuencias.
También podemos analizar que la actividad contaminadora del hombre, las incidencias antropogénicas y del antropoceno no ayudan a disminuir las consecuencias dañosas de los fenómenos climáticos. Frente a esta cuestión, el cambio climático abre un debate sobre si incide o no en estos eventos atmosféricos.
Debe ser un compromiso de toda la sociedad, colaborar y ser protagonista de cuidar ambientalmente la ciudad donde vivimos y también la ruralidad. Necesitamos que el agua corra y desemboque correctamente. Los residuos domiciliarios no pueden obstaculizar ningún ducto ni sumidero de agua.
Se deben erradicar definitivamente los canales de desagües ilegales o clandestinos de agua en los campos. Los canales clandestinos tuvieron una participación relevante ante la gran inundación del casco urbano de la localidad de Cañada de Gómez el 22 de noviembre de 2000.
Ante las situaciones muy gravosas del acontecer climatológico de El Niño, se debe profundizar aún más la prevención, la mitigación y la reducción de daños sobre las personas y los alimentos. Garantizando agua potable segura, comida y fortaleciendo los sistemas de salud.
Entre otras medidas, debemos generar más visibilidad y concientización sobre las dificultades ambientales. El anegamiento presenta varios problemas entre ellos la cantidad y la velocidad del agua, se deberían establecer más retardadores de agua, para disminuir las velocidades hídricas.
Lo dañoso desde ya es la cantidad de agua por la lluvia y los desbordes de los ríos, pero también lo es la velocidad. Es necesario que recordemos la limpieza de los desagües y canales. También es imperioso que no estén desbordados los containers por los residuos domiciliarios y urbanos.
Debemos -asimismo- vaciar los recipientes que puedan acumular agua, asegurar objetos que por el viento puedan ocasionar daños a personas, evitar el agua contaminada productora tanto de la leptospirosis como de otras enfermedades infectocontagiosas y no guiarse por las redes sino por los espacios científicos de distintas entidades nacionales como internacionales.
El Niño, según los distintos registros científicos, es un proceso de la naturaleza, caracterizado en el caso por ser muy fuerte con grandes lluvias y vientos en la Argentina sobre el litoral, también en Neuquén, el sur de Brasil, en Chile, Paraguay, Uruguay y en otros lugares que se manifiesta como sequía como en el caso del sudeste asiático.
La causalidad es el calentamiento de las aguas del océano Pacífico central ecuatorial oriental, dado por el debilitamiento de los vientos alisios, generando por ello que las aguas superficiales y subsuperficiales presenten un ascenso de temperatura, la que según el registro podría llegar hasta 5 grados Celsius sobre el promedio.
Esta situación meteorológica abarcaría desde noviembre de 2026 hasta marzo de 2027, de acuerdo a los estudios científicos en la materia. Ello generaría inundaciones como las que podemos observar actualmente en el norte de la provincia de Santa Fe.
La ciudad de Santa Fe podría llegar a 4,60 metros con proyección a los 5 metros. El aumento del río Paraná superaría en mucho los 3,34 metros de altura promedio frente a Rosario con perspectiva de llegar también a los 5 metros.
En la provincia de Corrientes que en algunos casos llegó a más de 5 metros de altura y en Paso de la Patria llegó a trepar los 7 metros. Asimismo, Neuquén también presenta grandes inundaciones. Y, en varios de estos lugares hay distintas cantidades de evacuados.
La situación es compleja y difícil. Las intensas lluvias, las profundas crecidas de los ríos Paraná, Uruguay e Iguazú han derivado en emergencias hídricas. El Estado debe transformarse, estos eventos agravados que son de la naturaleza, deben pasar a ser presupuestados fiscalmente en forma muy anticipada, antes que ocurran.
El Niño es de muy antigua trayectoria, observemos en el siglo XIX con lo acontecido entre 1877 y 1878 presentándose el evento con fuertes lluvias en distintas zonas de Sudamérica y grandes sequías con tremendas hambrunas en China, India y noreste de Brasil. También podemos recordar El Niño acontecido en los años de 1891, 1925-1926, 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016.
Este acontecimiento actual de El Niño es natural, porque es de la naturaleza con la característica actual de ser muy grave. Generalmente se hace sinonimia entre lo natural y lo normal, es decir que este fenómeno es cíclico y sistémico.
Las situaciones extraordinarias tanto climatológicas como meteorológicas de El Niño, nos indican varios caminos a transitar como sociedad y como Estado, bajo la razón y la solidaridad. El Niño demanda una nueva cultura estatal: referida a que es posible realizar reducción de daños y de prevenir la mayor cantidad de perjuicios y destrucción que pueda ocasionar.
Conjugando con la concientización para realizar protección a las personas inundadas, a los trabajadores y a la actividad económica afectada como a la producción agroganadera, a la industria, el comercio y de amparar a la sociedad frente a los procesos inflacionarios que desatan estos procesos climatológicos. Necesitamos unirnos Estado y sociedad, para que lo grave no sea aún mucho más grave.
El autor es director de la Cátedra del Agua UNR y del Centro Interdisciplinario del Agua UNR. Además es magíster en Ambiente y Desarrollo Sustentable, así como especialista en Ambiente y Desarrollo Sustentable.












