Después de la caída del Directorio, en 1820, y de los sucesivos triunfos santafesinos sobre Buenos Aires y Entre Ríos (1820 y 1821), que culminaron en los pactos del Pilar, Benegas y El Cuadrilátero, la figura de Estanislao López se convirtió en referente de un poderío militar que ya se había manifestado en las intensas acciones defensivas contra las invasiones porteñas de 1818 y 1819. Hacia 1822, cuando inscribió en la bandera santafesina el lema "Provincia Invencible", era temido como enemigo y apreciado como aliado, por lo que Santa Fe se convirtió en un refugio de exiliados políticos y fuente de protección para necesitados de auxilio.





































