Miradas

La curva de mi firma

La firma, un gesto cotidiano que revela la singularidad de cada instante, esconde secretos que solo el tiempo y la reflexión pueden desvelar completamente.

La curva de mi firma es, entonces, la excusa para pensar algo más profundo: que nuestra existencia no se agota en lo que vemos ni en lo que planeamos. Hay una dimensión de anticipación, de promesa, que a veces se escribe en nosotros antes de que podamos entenderla.La curva de mi firma es, entonces, la excusa para pensar algo más profundo: que nuestra existencia no se agota en lo que vemos ni en lo que planeamos. Hay una dimensión de anticipación, de promesa, que a veces se escribe en nosotros antes de que podamos entenderla.

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Lo bello de todo esto es que no se trata solo de mi firma. La vida habla en susurros, y muchas veces esos susurros se registran en gestos mínimos.Lo bello de todo esto es que no se trata solo de mi firma. La vida habla en susurros, y muchas veces esos susurros se registran en gestos mínimos.
Hoy firmo con la serenidad de quien sabe que no es un simple trámite. Cada cheque, cada contrato, cada autorización lleva en su trazo una narración íntima: el impulso, el giro, el reposo y las luces.Hoy firmo con la serenidad de quien sabe que no es un simple trámite. Cada cheque, cada contrato, cada autorización lleva en su trazo una narración íntima: el impulso, el giro, el reposo y las luces.
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