En el año del 240° aniversario del natalicio del Brigadier General Estanislao López, rememoramos la llegada de Manuel Belgrano a la ciudad y su vínculo con los santafesinos. Cada vez que el calendario trae el primer día del mes de octubre, los santafesinos volvemos nuestros ojos hacia atrás y recordamos la primera visita del general Belgrano a la provincia.
Belgrano, López y Santa Fe: un nuevo aniversario
En 1810, el paso de las tropas hacia el Paraguay afianzó un lazo histórico con la comunidad santafesina, que brindó recursos y hombres a la gesta patriótica. El arribo del general sumó el valioso apoyo de vecinos ilustres y propició la incorporación clave del joven Estanislao López antes del cruce hacia el litoral.

En este caso, encuadrada por la declaratoria oficial del 240° aniversario del natalicio de Estanislao López, quien, junto al cuerpo de Blandengues, acompañaron la expedición militar al Paraguay.
La expedición al Paraguay
A mediados de septiembre de 1810, el ejército al mando de Belgrano, había partido de Buenos Aires con 200 hombres provistos del cuerpo de Arribeños, Pardos y Morenos, y del batallón de Granaderos Fernando VII.
El día 28, en San Nicolás de los Arroyos, sumó sesenta veteranos de Caballería y recién el 1 de octubre, debido al mal tiempo, llegó al paso Santo Tomé, atravesando el río Salado, para establecerse en Santa Fe.
La ciudad que acogió al vocal de la junta asumida el 25 de mayo, se hallaba sin párroco en la Iglesia Matriz, debido a un documento suscrito por el secretario Mariano Moreno, ordenando el confinamiento inmediato del doctor Francisco Vera Muxica y Pintado, acusándolo "de hostilidad al nuevo gobierno".
El sacerdote partió a Córdoba dejando como reemplazante a José de Amenábar, "eclesiástico de toda confianza" al frente del Curato, iniciando éste el interinato en vísperas de la fiesta patronal de San Jerónimo, oficiando misa y tedeum, el lluvioso domingo 30 de septiembre.
Al día siguiente, enterados del arribo inminente de la expedición, se convocó a reunión extraordinaria en casa del teniente gobernador Manuel Ruiz, nombrándose al diputado Pedro Aldao para que cumpla en dar la bienvenida, "con demostración del celo y patriotismo de todo el vecindario".
Y, por letra del mismo Belgrano, informamos los pormenores: "A pesar de ser la noche oscura y del mucho barrio que había en las calles oí vivas y aclamaciones del pueblo que descubren claramente los sentimientos de que está animado, y el respeto y obediencia que prestan a sus órdenes (…)".
Las autoridades santafesinas escoltaron al general que se hospedó en el convento Santo Domingo, por pertenencia a la orden de Predicadores como hermano terciario y "para no causar gastos a ningún particular, el presbítero provincial Isidro Guerra y el prior José Grela como todos los demás religiosos de esta comunidad me hacen todo el honor y servicio posible".
Alojamiento y respaldo económico
En "Aleluyas del Brigadier", don Mateo Booz sumó detalles de la estadía: "Los frailes agasajan al huésped. El padre prior, natural de las Canarias, le ha cedido su celda, con un ventanillo a la calle y una abertura a la crujía". Belgrano permaneció allí una semana, oyendo misa diaria, recorriendo los claustros, el cementerio, el presbiterio y crucero de la iglesia.
Además, recibió respaldo económico y militar para el pasaje a Paraguay. Por caso, don Francisco Antonio Candioti, terciario dominico como él, desembolsó una primera ayuda de doscientos pesos fuertes, remitiéndole, además, desde su estancia en Arroyo Hondo, 1.350 caballos y todo el ganado vacuno para el ejército.
Atento a ello, Belgrano confirió al futuro gobernador santafesino el título de Comandante de Urbanos de Infantería. Ilustres nombres de la ciudad quedaron inscritos con la ayuda pecuniaria.
Desde el comercio, Francisco Alzogaray donó una onza y su hijo, el futuro general Álvaro José, media onza; mismo importe del padre Gregorio Aguiar, beneficiado del evangelio de la Matriz; don José Clusellas, donó 108 pesos; la familia Echagüe a nombre de Antonio, dispuso 25 pesos y "bienes a disposición de la junta en caso de urgente necesidad".
El alcalde de la Hermandad, Juan Garrigó, proveyó 700 caballos y su esposa Gertrudis Robert donó medicamentos. Por último, doña Gregoria Pérez de Denis, hermana terciaria y priora dominica, ofreció a su hermano de la orden, casas, haciendas y criados. En agradecimiento, Belgrano declaró noble a la ciudad, pidiendo que dicho bando se leyese al pueblo en la Plaza Mayor:
"A los vecinos del municipio de Santa Fe: En el día de hoy la generosidad que desborda de vuestros corazones se ha manifestado en lo entregado para abastecer y fortalecer las tropas que marchan hacia el Paraguay para llevar la antorcha que fuera encendida en Buenos Aires el 25 de mayo. Os hicisteis presentes en la medida de vuestras posibilidades (...)
(...) Os he dado las gracias a cada uno de vosotros, pero para recuerdo perenne de vuestra entusiasta cooperación en esta Santa Causa y en uso de la representación que me ha sido concedida por las actuales autoridades, confiero a este Ayuntamiento el título de 'NOBLE'. Para conocimiento de todo el vecindario, este bando será leído en la Plaza Mayor, convocando a los vecinos el son del tambor como es norma".
Durante su último día en Santa Fe, Manuel Belgrano se tomó tiempo para subastar los solares que habían pertenecido al convento La Merced, a cargo de las Temporalidades, dividiendo en dos ambos terrenos. uno de ellos fue adquirido por el protomédico Manuel Rodríguez y Sarmiento; a partir de 1819, allí habitará el matrimonio de Estanislao López y Josefa del Pilar Rodríguez del Fresno.
Sargento Estanislao López
Nacido en Santa Fe de la Vera Cruz, el 22 de noviembre de 1786, hijo de Juan Manuel Roldán, y de doña Antonia López, quien le dio el apellido. Su padre, capitán de tropas de la Realeza, lo inició en las carreras de armas y a los 18 años hallábase incorporado a la compañía de Blandengues, guardando los fortines de Almagro y el Socorro, en la frontera norte de la provincia.
Enterado del arribo de Belgrano a la ciudad y de la solicitud para reforzar el viaje a Paraguay, ninguno de los paisanos quiso alistarse, pero "López, que ya gozaba de algún ascendiente entre sus paisanos, les decidió a que lo efectuaran" y fue él mismo el primero en figurar entre los voluntarios, según apuntó en Ramón Lassaga en su biografía.
Finalmente, al mando de don Francisco Aldao, logró reunir un centenar de soldados, equipados con seis cañones de bronce, al que Belgrano calificó como "bultos con ojos, que necesitan tanta enseñanza como los reclutas más ignorantes". El 9 de octubre, acamparon a orillas del río en Santo Tomé, cuyo bullicio "conmovió la tranquilidad del puñado de casas, porque no eran muy frecuentes situaciones como éstas".
El 19 de octubre, las tropas llegaron a la Bajada del Paraná, donde Belgrano designó a Juan Manuel Roldán, padre de Estanislao, capitán de la segunda compañía veterana de blandengues y hacia fines de mes, continuaron marcha hacia Curuzú Cuatiá. López se alistó en las tropas mandadas por Ildefonso de Machain actuando con "intrepidez y serenidad" durante una refriega en Piricuarí.
Luego, el 19 de enero de 1811, diese el combate de Paraguarí con victoria de los paraguayos, propinándole bajas y prisioneros al ejército de Belgrano, entre ellos el sargento santafesino, quien llevado preso hacia Asunción, fue remitido en la fragata Flora a Montevideo, donde, aprovechando un descuido de los guardias, se fugó a nado.
De esta travesía, apenas seis o siete soldados regresaron a Santa Fe, entre ellos, Estanislao. Y habrán de transcurrir ocho años para que Belgrano y López coincidan nuevamente, pero esa es otra historia.
Contenidos producidos para El Litoral desde la Junta Provincial de Estudios Históricos.












