El 2 de marzo de 1816, el alguacil mayor de la ciudad de Santa Fe procedía a allanar la casa del teniente Estanislao López, quien se había sublevado el día anterior al frente de la Primera Compañía de Blandengues contra la autoridad del Directorio de Buenos Aires.
El día que allanaron la casa del teniente sublevado Estanislao López
El allanamiento de la casa de Estanislao López en 1816 marcó un hito en la historia santafesina, desatando una serie de eventos que cambiarían el rumbo político de la región.

Recordemos que, por entonces, un ejército porteño ocupaba la ciudad al mando del general Juan José Viamonte desde agosto de 1815, situación que había puesto término a la breve experiencia autonomista santafesina puesta en marcha el 24 de marzo de ese año.
Es el mismo López quien se refiere al allanamiento de su casa en carta dirigida al "Comandante General de reuniones" Mariano Vera, fechada el día 4 en el paraje conocido como Monte de Barco. El párrafo pertinente dice:
"El día 2 fue el Alguacil a mi casa y se llevó toda mi ropa, diciéndole á mi madre que yo era un pícaro que me iba al otro lado con la Compañía; pero yo no pierdo las esperanzas de pasearme en el coche; y con esto la brevedad es lo que conviene".
Como se sabe, la casa materna de Estanislao López se encontraba en la actual esquina de las calles Juan de Garay y 9 de Julio.
En ella vivió el futuro Brigadier General López hasta 1820, cuando luego de contraer matrimonio pasó a residir en la casa construida por su suegro, tres cuadras hacia el sur, en el terreno que el médico Manuel Rodríguez y Sarmiento adquirió en subasta pública y que había pertenecido a la orden de La Merced.
Conocemos la carta de referencia porque fue publicada en 1950 en la colección documental titulada "Archivo Artigas", riquísima obra de treinta y seis tomos que contiene una muy vasta y completa recopilación de cartas, actas y distintos tipos de testimonios relativos a José Gervasio Artigas y la Liga de los Pueblos Libres (ver tomo 29, p. 321).
Sin más bienes que su ropa y su caballo
El párrafo transcripto merece algún comentario. En primer lugar, queda en evidencia la pobreza del teniente sublevado, que no cuenta con más bienes que su ropa y que vive en la casa materna, a pesar de sus 29 años de edad.
También llama la atención que no se presentara en su domicilio un piquete militar del ejército porteño, sino que lo hiciera el alguacil mayor, integrante del Cabildo que cumplía las funciones policiales en el sistema vigente hasta 1831 y que por entonces desempeñaba el vecino Román Antonio Bravo, según consta en el acta del 1 de enero de ese año, cuando fue elegido por los cabildantes salientes.
La actitud de López sorprendió a Viamonte, al igual que al teniente de gobernador Tarragona y al Cabildo adicto. En una comunicación dirigida al Director Supremo Álvarez Thomas, Tarragona señala:
"La escandalosa deserción de la primera compañía del escuadrón de Blandengues nos ha puesto en una alarma general sin saber hasta ahora toda la extensión que sea capaz de envolver este inesperado suceso".
Será por ello que el alguacil le dijo a Antonia López que su hijo "era un pícaro", que se "iba al otro lado con la Compañía". El "otro lado" era el sector autonomista, especialmente constituido por los simpatizantes de Artigas.
Téngase en cuenta que había sido el general Viamonte quien había dispuesto el ascenso de López al grado de teniente, colocándolo al mando de una de las compañías de Blandengues.
De allí surge que habría merecido una cuota de confianza en virtud de sus antecedentes, aunque debió tenerse en cuenta que después de la acción de El Espinillo (en la que fue vencida una columna santafesina enviada a operar contra Artigas en 1814), López había firmado la nota, junto a varios oficiales, en la que expresaban la justicia del ideario del jefe de los orientales.
En realidad, el levantamiento de la primera Compañía de Blandengues fue la primera expresión de un movimiento que se venía gestando en gran parte de la población de la ciudad y que encontró su principal líder en Mariano Vera, a quien López denomina en su carta como "Comandante General de reuniones".
Era una forma de decir que las reuniones subversivas que conspiraban contra la dominación porteña, eran lideradas por Mariano Vera.
El levantamiento de Estanislao López del 1 de marzo de 1816, que ha quedado inscripto en la historia de las luchas autonómicas como Sublevación de Añapiré, marca el inicio de la vida política del futuro Brigadier General, quien, tras el triunfo del movimiento, pasó a ser el Comandante de Armas de la Provincia.
"Viamonte tendrá que rendirse"
La carta de López a Vera, en la que se hace referencia al allanamiento de su casa, contiene información relevante sobre la movilización que se estaba iniciando. "Creo que en cuanto nos presentemos se nos pasa lo más de la gente y Viamonte tendrá que rendirse", señala en un párrafo. Y agrega:
"Los Santiagueños aguardo se me reúnan entre hoy o mañana en este punto según me ha mandado decir José Martin Orellana, y Vm crea que mucho paisanaje no se ha venido a reunir con migo por que no han sabido donde nos hallamos, y lo que debe hacer es abreviar y reunirnos y aproximarnos a la Ciudad que allá tendremos más gente. Ya Vm sabrá por mi chasque la gente y caballada con que me hallo".
Llama también la atención la confianza que expresa López en su comunicación a Vera. No duda ni por un momento en el éxito de las operaciones y reclama celeridad en la acción. La conveniencia de "abreviar", la "brevedad es lo que conviene", insiste.
Y concluye: "yo no pierdo las esperanzas de pasearme en el coche", expresión que parece recoger algún dicho o refrán que alude a los "carros del triunfo" en los que desfilaban los generales triunfadores de la antigua Roma.
Pero esta comunicación del teniente sublevado, dirigida al jefe del movimiento, no llegó a su destino. Fue interceptada por una partida leal al gobierno de Tarragona, quien debió alarmarse frente a la magnitud que adquiría la sublevación, y enviada al director supremo Ignacio Álvarez Thomas, según declara el mismo teniente de gobernador en carta del día siguiente (5 de marzo).
En ella solicita refuerzos para defender la ciudad del inminente ataque de los sublevados a los que supone en combinación con los "orientales" artiguistas de Paraná, al mando de José Eusebio Hereñú.
Como resultado de las operaciones combinadas entre los distintos jefes sublevados por tierra y por el río, la ciudad fue recuperada el 31 de marzo de 1816, con el apoyo de tropas de Artigas, participación de parcialidades de los pueblos originarios. Se inició de esta forma el gobierno autónomo de Mariano Vera, quien designó a López comandante de armas de la provincia, con 29 años de edad.
Seguramente, el joven teniente habrá disfrutado del triunfo, aunque no se paseara en coche, y no sabemos si recuperó su ropa, incautada por el alguacil mayor. Doña Antonia López habrá suspirado con el regreso de su "pícaro" hijo que recién comenzaba su larga vida pública en defensa del federalismo y el orden republicano, alcanzando a ser el santafesino más importante de su tiempo.
Contenidos producidos para El Litoral desde la Junta Provincial de Estudios Históricos.














