Al iniciarse 1816, Santa Fe se encontraba ocupada por el ejército directorial que dirigía el general Juan José Viamonte, enviado desde Buenos Aires para anular la influencia artiguista de este lado del Paraná.
Las incertidumbres santafesinas de 1816
Ee año Santa Fe fue ocupada por el ejército de Juan José Viamonte, enviado desde Buenos Aires. La resistencia local, liderada por Estanislao López y apoyada por José Gervasio de Artigas, marcó un año de intensos conflictos y pactos por la autonomía.

Como consecuencia de ello, se perdió el estatus de Gobernación Intendencia proclamado el 24 de marzo de 1815 (cuando se arrió la bandera española y se izó la artiguista) y se volvió al de tenencia de gobernación dependiente de Buenos Aires.
Adicto al partido directorial, ejercía las funciones de teniente gobernador Francisco Tarragona, sin recursos, sin mayor autoridad y presionado por el desprecio de sus conciudadanos y la mirada fiscalizadora de Viamonte. Del otro lado del Paraná, "los orientales" esperaban el momento indicado para intervenir en nombre de José Gervasio de Artigas, como lo habían hecho un año antes.
Pronunciamiento de Añapiré
El momento se presentó cuando el 2 de marzo, Estanislao López, al frente de la primera compañía de Blandengues, se sublevó en Añapiré y se hizo fuerte en San José del Rincón, ampliando sus fuerzas con las milicias locales. Se iniciaba el sitio de la ciudad, fortalecido con la sublevación de la segunda compañía.
Era la cabeza del movimiento Mariano Vera, respaldado por doscientos entrerrianos mandados por el coronel José Francisco Rodríguez que respondía a las órdenes del propio Artigas.
En la madrugada del 31 de marzo penetraron los sitiadores en la ciudad y se produjo un cerrado tiroteo entre los bandos que causó numerosos muertos y heridos de ambas partes, especialmente en torno a la Aduana (actual predio de la Legislatura y Plaza Italia), edificio en el que Viamonte se había acuartelado, aprovechando su amplitud y solidez, mientras Tarragona y sus allegados escapaban por el río rumbo a Rosario.
Cuando ocurrían estos episodios, se encontraba en marcha en auxilio de Viamonte otro ejército porteño, cuyo comandante era el general Manuel Belgrano y cuya vanguardia estaba al mando del general Eustaquio Díaz Vélez, el mismo que había sido expulsado de la provincia cuando se produjo el pronunciamiento autonomista.
Pacto de Santo Tomé
Contra todo pronóstico, el general invasor propuso un armisticio a los santafesinos. Reunidos en Santo Tomé firmaron el 9 de abril un pacto por el que se acordaba la destitución del general Manuel Belgrano como comandante en jefe del Ejército de Observaciones, y la del Director Supremo, José Ignacio Álvarez Thomas.
Firmaba en nombre de Artigas, el comandante naval de Santa Fe, Cosme Maciel, el mismo que había izado por primera vez la bandera en las barrancas del Rosario en 1812. Respaldaba la reunión el jefe de las fuerzas orientales
En el primer artículo se establecía la destitución de Belgrano y su reemplazo por Díaz Vélez, y la cooperación mutua para derrocar a Álvarez Thomas. En el segundo se programaba la firma de "tratados de paz y unión verdadera" a formalizarse a la brevedad.
El 11 de abril, todos los oficiales del ejército directorial suscribieron el pacto y reconocieron como jefe a Díaz Vélez. Mientras tanto, Viamonte había sido enviado prisionero al campamento de Artigas en Purificación, pues no había cumplido plenamente lo acordado en la capitulación en lo referente a la entrega de su armamento. Los sucesos de Santa Fe conmocionaron la política nacional.
En Buenos Aires se convalidó el desplazamiento del director y la continuidad de las negociaciones y en Tucumán, donde funcionaba el Congreso que declararía la independencia, se procedió a designar como nuevo mandatario al general Juan Martín de Pueyrredón y también se dispuso que un diputado (el canónigo Miguel del Corro) interviniera en las conversaciones de Santa Fe a nombre del Congreso
En medio de tantas incertidumbres se produjo un enfrentamiento entre el gobernador Mariano Vera, principal líder del movimiento de recuperación de la autonomía, y el general oriental Ramón Fernández, quien le habría exigido la entrega del arsenal capturado a las tropas de Viamonte.
Ante la negativa de Vera, el comandante Fernández dispuso secretamente su captura y envío a Paraná, a la vez que se convocaba a una elección para el 10 de mayo. Como los vecinos reunidos eligieron a Vera por amplísima mayoría, el conflicto se dio por superado con su restitución a Santa Fe.
Acuerdos del 28 de mayo
El 28 de mayo se concretó por fin la firma de los acuerdos estipulados en el Pacto de Santo Tomé. Firmaron por Santa Fe: Cosme Maciel, Pedro Tomás de Larrechea y Juan Francisco Seguí. Se reconocía la autonomía de Santa Fe, pero el cambio de director supremo, ahora a cargo de Pueyrredón, animado de una renovada política centralista, impidió su ratificación.
El Congreso de Tucumán, también dio largas al asunto sin aprobar los tratados, por lo que Santa Fe no estuvo presente a la hora de la declaración de la independencia el 9 de julio.
En consonancia con el centralismo de Pueyrredón, se resolvió otra vez invadir a Santa Fe, por lo que se dispuso el envío de otro ejército, nuevamente al mando de Díaz Vélez, y una flotilla dirigida por Matías Irigoyen. Mientras tanto, los portugueses invadían la Banda Oriental y obligaban a Artigas a concentrar sus recursos en su defensa.
Aunque los barcos porteños fueron neutralizados en los recodos de los arroyos próximos a la ciudad, el ejército llegó y se posesionó de ella el 4 de agosto. Quinientos hombres de caballería y novecientos de infantería tomaron nuevamente la plaza, pero quedaron rodeados por las tropas locales que la sitiaron.
La ocupación duró muy poco y el 31 de agosto el ejército se retiraba después de simular aprestos para a atacar a los sitiadores. Dejaba la ciudad saqueada. Todavía hubo un último intento de conciliación cuando el Deán Gregorio Funes llegó a la ciudad en el mes de octubre.
Funes traía nuevos mensajes de Pueyrredón que fueron analizados por el Cabildo y el gobernador. En larga exposición expresaba el deseo de unificación y el de incorporar a Santa Fe al Congreso de Tucumán, junto al reconocimiento de la autoridad del Directorio.
Nada se concretó frente a la posición santafesina de que cualquier resolución debía ser ratificada por Artigas "atento a la alianza de este pueblo con dicho señor".
La valoración de un año clave
Al finalizar el año quedaban muchas cosas en claro. En primer lugar, Santa Fe ratificaba su posición autonomista y su alianza con la Liga de los Pueblos Libres dirigida por Artigas. En segundo término, Buenos Aires, había dejado en evidencia su proyecto centralista encarnado por el Directorio y por el Congreso de Tucumán, más allá de sus propias contradicciones y disputas por el control del poder.
Luego aparecía la figura de Artigas como líder y respaldo del federalismo litoral, aun cuando los santafesinos pondrán límites a algunas de sus órdenes y exigencias.
El año 1816 resultó sumamente intenso para la provincia, y en especial para la ciudad. La expulsión de Viamonte, la recuperación de la autonomía provincial, los acuerdos y tratados de Santa Tomé y del 28 de mayo, la nueva invasión y el rechazo de Díaz Vélez. Los cronistas santafesinos han anotado en detalle todas las alternativas vividas en esos días de sangre y heroísmo.
El "Diario" de Diez de Andino, los "Apuntes" de Iriondo y las "Memorias" de Crespo, rescatan la historia de una lucha en la que todos invocaban grandes ideales, en medio de una compleja trama global de acontecimientos continentales y guerras cruzadas contra el poder de los imperios de España y Portugal.
Contendidos producidos para El Litoral desde la Junta Provincial de Estudios Históricos.












