Recuerdo que en aquellos días, andaba por la ciudad un señor que promovía una suerte de censo de escritores. A pesar de su traje, ofrecía un aspecto casual, y creo que era una especie de viajante. Iba por los cafés, hacía llamadas telefónicas, acordaba citas y tomaba notas.
Los inicios de la Filial Santa Fe de la Sociedad Argentina de Escritores
Osvaldo Robledo Fierro, un promotor literario, fue clave en la fundación de esta filial santafesina, destacando el pluralismo desde sus inicios. Bajo el liderazgo de Hugo Mandón, la institución promovió la diversidad ideológica en un contexto de represión, buscando proteger a los escritores.

Se llamaba Osvaldo Robledo Fierro y propiciaba la creación de una filial en Santa Fe de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), la misma que fundara Leopoldo Lugones en 1928 y que Jorge Luis Borges había presidido entre 1950 y 1953.
Después supe que era autor de dos pequeños libros dedicados a relaciones humanas, uno de los cuales estaba prestigiado por un prólogo de Mariano Tissembaum. Aunque podemos considerarlo el virtual fundador de la SADE local, mantuvo un perfil muy bajo y ni siquiera integró la comisión directiva.
El grupo fundador
La campaña de Robledo Fierro obtuvo una importante respuesta, por lo que se formó primero una Comisión Promotora y el 12 de junio de 1976 quedó constituida la filial santafesina de la SADE. Era un sábado, a las tres de la tarde, cuando nos reunimos en los salones del Jockey Club.
Elegimos como primer presidente al recordado poeta Hugo Mandón y como vicepresidente a Jorge Rodríguez Zía, coronel (pasado a retiro en 1955) y hombre de letras. Esta curiosa fórmula integrada por un hombre de izquierda y un nacionalista, en esos días de sangre e intolerancia, muestra a una institución que desde sus primeros días propició el pluralismo ideológico.
A mí me encomendaron la secretaría. Completaban la Comisión: Rubén Fernández como secretario de finanzas, y los vocales Guillermo Wierig, Mónica Laurencena y Horacio Rossi.
Estos dos últimos jóvenes poetas formaban parte del grupo "Tupambaé", que orientaba el reconocido escritor Gastón Gori, una de las principales columnas de la naciente entidad y quien había participado de todos los anteriores intentos de asociación de escritores
En esos días nadie recordó que ya había funcionado en Santa Fe una filial de la SADE. La prensa guarda testimonios de su existencia en la década de 1940, cuando la presidía Agustín Zapata Gollán.
El Litoral, por ejemplo, registraba el 17 de junio de 1942 la realización de una demostración dirigida al autor norteamericano Waldo Franck de parte de los escritores santafesinos reunidos en la filial de la SADE, y en los funerales de Mateo Booz (17 de junio de 1943), fue Zapata Gollán uno de los oradores, en tanto presidente de la entidad.
En un artículo publicado en El Litoral en 1983, Gastón Gori da su opinión sobre las causas de la crisis de aquella primera filial.
Parece que en 1944, su falta de participación en un homenaje a Luis Gudiño Krämer, que había recibido un premio nacional, produjo divisiones internas profundas, en medio de la politización creciente de la actividad literaria generada por la guerra y la situación del país tras la revolución del año anterior.
Cuenta el mismo Gastón Gori que, luego de aquella primera experiencia, hubo en el año 1947 otro intento infructuoso de organizar una entidad que nucleara a los escritores de Santa Fe. El clima político no era propicio y la hora requería definiciones que no podían dejar de producir enfrentamientos.
En 1955, cuando se fundó la Asociación Santafesina de Escritores (ASDE) -prestigiosa entidad que ya superó los setenta años de vida- manifestó su intención de diferenciarse de la SADE, en la que veía una expresión del centralismo porteño.
Primeros trabajos
Esta SADE de 1976, que ahora cumple medio siglo de vida, comenzó sus trabajos con notable empuje.
La prensa da cuenta de charlas, conferencias y recitales realizados ese mismo año, pero se destaca el Primer Encuentro Nacional de Escritores Martín del Barco Centenera, que tuvo lugar en esta ciudad los días 13 a 15 de noviembre, con la presencia de representantes de numerosas filiales y del entonces presidente de la SADE central, Horacio Esteban Ratti.
Entre los numerosos escritores presentes se destacaron el poeta Juan L. Ortiz, especialmente invitado, y quien fuera galardonado con la Faja de Honor de la SADE 1976, José Isaacson.
Las actividades desarrolladas en aquel Encuentro de 1976 fueron muchas, pero recuerdo especialmente esa mañana en que nos trasladamos al Jardín Botánico y recorrimos sus senderos. En cada uno nos detuvimos y alguien dijo unas palabras alusivas al escritor cuyo nombre se le imponía, ya fijado en carteles que no sé hasta cuándo estuvieron emplazados, pues hoy no existen.
Horacio E. Ratti había sido recibido el 19 de mayo por el dictador Jorge Rafael Videla, junto a Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato y Leonardo Castellani. Aquí en Santa Fe se reunió con el gobernador de facto Jorge Aníbal Desimoni, aunque Hugo Mandón se excusó de participar del encuentro y fue representado por Rodríguez Zía.
La realidad era que muchos de nosotros habíamos sido dejados cesantes en algún lugar por los militares. Mandón en la Municipalidad de Santa Fe, yo en la provincia, y hasta Rodríguez Zía había perdido su espacio en la Universidad (Instituto del Alimento). Mandón y Gori eran sindicados como de izquierda y nos miraban en la SIDE con desconfianza.
En ese contexto nos enteramos de la detención de Antonio Di Benedetto y enviamos un telegrama a Videla pidiendo por su liberación. Recuerdo que las preocupaciones del grupo fundador, eran por entonces más gremiales que académicas: el logro de una jubilación para escritores, alguna protección de tipo social, y la creación de un fondo editorial que permitiera publicar libros individuales o antologías.
En diciembre de 1977 hubo cambios en la Comisión Directiva que seguía presidiendo Mandón, aunque ahora acompañado por Alcides Piedrabuena en la vicepresidencia. Para marzo de 1978, Mandón había presentado su renuncia por cuestiones de salud -falleció en febrero de 1981- así que Piedrabuena pasó a la presidencia.
Por entonces, contábamos con un micro radial en LT 9, titulado "La voz de la SADE", y se desarrollaban conferencias, seminarios y cursillos. El cuaderno que publicaba la entidad matriz anualmente con la nómina de "Escritores Argentinos", consignó en 1977 un total de cuarenta y un afiliados en Santa Fe.
Hasta el retorno de la democracia
En octubre de 1978 asumió la presidencia de la filial de la SADE el reconocido historiador y constitucionalista Salvador Dana Montaño, acompañado por Gastón Gori en la vicepresidencia. La nueva gestión inició sus trabajos con un importante acto conmemorativo del cincuenta aniversario de la SADE central, realizado el 9 de noviembre, en la víspera del "Día de la tradición".
Participó del acto el presidente de la SADE nacional, Aristóbulo Echegaray, quien vino acompañado del dramaturgo Carlos Carlino. El discurso de Echegaray confirma las preocupaciones que animaban a los escritores: la sanción de la "Ley del libro", la protección social, el acceso a las editoriales.
Tan exitoso como el Encuentro de 1976 fue el Congreso de Escritores del Litoral, que se realizó en Santa Fe en octubre de 1979 y del que también participó el nombrado Echegaray. En junio de 1980 finalizó la gestión de Dana Montaño, por lo que la asamblea de la entidad votó una nueva Comisión Directiva que tuve el honor de presidir, junto al recordado Oreste Abiatte en la vicepresidencia.
Fue en realidad la mía una presidencia compartida con Abiatte, ya que durante parte del período cumplí con una beca de investigación en España.
A partir de 1983, se proyecta hasta hoy la SADE Santa Fe, con el empuje de sus diversos presidentes -destaco a María Beatriz Bolsi de Pino y a Oscar Agú- directivos y socios, en el contexto de una Argentina que recuperaba la plenitud de sus instituciones democráticas.















