La tensión política generada por el gobierno nacional a raíz de la aplicación del llamado "Plan Motosierra" es más que evidente.
Interna libertaria y corrupción
Cuarta y última entrega del ciclo "Crisis de representación política y pérdida de la identidad de los partidos políticos". La interna política se intensifica con denuncias de corrupción y diferencias ideológicas, mientras emergen rumores de alianzas y confrontaciones en el poder.

Su implementación ha dejado en situación muy difícil y complicada a millones de argentinos, ya que afecta –entre otros rubros esenciales- el presupuesto de las universidades públicas, e implica recortes en Discapacidad y un pronunciado parate de la obra pública (con el lógico abandono y falta de mantenimiento de las rutas nacionales), junto a la desregulación de las importaciones y el quiebre de fábricas y comercios.
Esta exclusión política y social se ha expresado en movilizaciones masivas, en un contexto de severo ajuste que, sin embargo, pareciera no afectar a "la casta" política, a la que se le otorgan beneficios tributarios, como desgravar bienes suntuosos (autos de alta gama, por ejemplo).
Un beneficio de "casta" que últimamente se ha visto representado en los inexplicables gastos del jefe de Gabinete, Manuel Adorni (inmuebles, mejoras en inmuebles, viajes, entre otros).
En este contexto, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, en el tedeum en la Catedral Metropolitana que se celebró con motivo de la conmemoración del 216° aniversario de la gesta patriótica del 25 de Mayo, cuestionó la polarización política y la desigualdad social.
Y a la vez instó al gobierno nacional, bajo el lema "Nadie es prescindible", a ocuparse de los más vulnerables y necesitados: los enfermos, los jubilados, los discapacitados y los desocupados, pero también de los subocupados y precarizados.
La respuesta del gobierno fue denostar a la autoridad religiosa y calificar a García Cuerva como "militante kirchnerista". ¿No les hace recordar algo? ¿No les recuerda a los Kirchner con el entonces cardenal Jorge Bergoglio? Así, el presidente Javier Milei demuestra que no se preocupa por la enfermedad: se enoja con la temperatura del termómetro.
Etapa conflictiva
Mientras tanto, las tensiones institucionales en su gobierno afectan a los poderes del Estado, ya que el mandatario mantiene su "batalla campal" a cielo abierto con la vicepresidenta Patricia Villarruel, que no fue invitada al tedeum.
Paralelamente, la senadora nacional Patricia Bullrich, protagonista de nuestra entrega anterior en virtud a su increíble recorrido político-ideológico (el de ella y el de Daniel Scioli fueron el "parámetro" de lo que queremos reflejar), presentó su declaración jurada dejando expuesto al propio Adorni
Bullrich presenta, según sus propias declaraciones a los medios, "profundas diferencias" con el nombrado funcionario, a quien le ha exigido su inmediata presentación ante la Oficina Anticorrupción y la rendición de cuentas ante la Justicia.
En medio de esas tensiones, saluda a Mauricio Macri en encuentros públicos y comienzan los rumores sobre un eventual acuerdo político con el jefe político del PRO, posteriormente desmentido por la legisladora (que ya dijo que "trabajará para la reelección de Milei").
En el Poder Legislativo, al "culebrón" lo protagonizaron Lilia Lemoine, actual titular de la Comisión de Juicio Político, junto con la ex libertaria y ex presidenta de la referida comisión, Marcela Pagano.
Ellas reflejan que, salvo excepciones, el nivel cultural de los debates de los parlamentarios en el Congreso de la Nación es muy pobre, en términos intelectuales y políticos. En el pasado han quedado los lúcidos argumentos de Julio Bárbaro desde el Justicialismo o de Elisa Carrió desde el ARI o la Coalición Cívica.
Ayer y hoy. La gesta heroica de los patriotas, el deterioro de las instituciones políticas y una posible solución política. 25 de mayo de 1810, la Primera Junta destituyó al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros.
El 27 de febrero de 1812, Manuel Belgrano enarboló la Bandera Argentina en la ribera del Paraná. Y el 9 de julio de 1816 el Congreso de Tucumán proclamó la Declaración de Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
A este pasado de gloria, con patriotas que invirtieron su vida, su tiempo y hasta su dinero para financiar las campañas de liberación nacional llevando una vida austera, se contrapone un presente de verdadera miseria política, objetivada en la corrupción de algunos funcionarios que no pueden explicar el origen de su patrimonio.
Y que viven de modo fastuoso ostentando riqueza frente a un pueblo pobre (que el ejemplo de Adorni no opaque o minimice el de Martín Insaurralde por favor, o el de tantos otros, en ambas "orillas" del río).
Para salir adelante
Las políticas de ajuste, la concentración de capital que implica transferencias de ingresos a empresarios amigos, el crecimiento vertiginoso de la deuda pública para financiar las diversas modalidades de la bicicleta financiera, han agudizado la exclusión de la masa popular que está sin un trabajo decente, formal y registrado.
La que no tiene acceso a la vivienda propia; o viaja como ganado en el transporte público. Y que entre otras cosas demanda servicios públicos, educación y salud pública dignos.
Es necesario recuperar la gesta patriótica heroica: el acuerdo nacional para la producción industrial y el trabajo El hombre no se realiza de modo individual, sino en el marco de una comunidad organizada.
Argentina requiere un gran acuerdo nacional que integre empresas nacionales -urbanas y rurales- con sus respectivas Cámaras, que debieran alejarse de los "malos hábitos" de la Patria Contratista y producir bienes y servicios en cantidad y calidad, para abastecer a la población civil con márgenes moderados de riqueza.
Y a los trabajadores -del sector público y privado-, con sus gremios, uniones, asociaciones, federaciones, confederaciones y centrales obreras, donde la conducción gremial se aleje igualmente de algunos "malos hábitos" de la burocracia sindical, un modelo de gestión sindical empresario fundado en la administración de capital de las Obras Sociales.
Finalmente el Estado, que a través del Ministerio de Economía establezca las condiciones materiales para estimular la producción industrial nacional, con aporte de ciencia y tecnología (Conicet, INTA, INTI). Que fomente el desarrollo nuclear y la siderurgia, indispensables para la industria para la Defensa (Fabricaciones Militares).
Que se reestablezca un sistema público de transporte -de pasajeros y de cargas- que integre las diversas geografías del territorio nacional (Ferrocarriles Argentinos, colectivos de larga y media distancia, fluvial y aéreo), con costos razonables para los usuarios.
Y cuya eficiencia permita bajar el costo del flete de carga, posibilitando bajar los precios para los consumidores del mercado interno y los costos logísticos para la exportación de productos nacionales.
Coincidencias básicas
Junto a la producción y el trabajo nacional, es indispensable la existencia de una política de Estado que regule el capital financiero internacional (que se fuga por vía de intereses de deuda), con contratos que privilegien el interés nacional. Y cuyas divergencias de interpretación se resuelvan en los tribunales federales, evitándose así los juicios de los llamados "fondos buitres".
El producto del trabajo y la producción a nivel nacional debiera destinarse por ejemplo a la construcción de un Plan Federal de Viviendas, para brindarle una solución habitacional a millones de familias argentinas que se encuentran alquilando u ocupando tierras públicas o privadas. O para tratar de cubrir las raciones alimentarias que por día les hace falta a mucha gente que pasa por esa crucial necesidad.
En términos políticos, con respecto de la división de poderes de la República, urge la necesidad de lograr un acuerdo nacional político y cultural sobre un núcleo de coincidencias básicas, que tenga como expresión modernizada del antiguo bi-partidismo un esquema frentista (ya sea de dos o más frentes, para evitar demasiada polarización).
Pero con transparencia en el financiamiento de ese destino político, para evitar que juegue de modo decisivo un dinero "non sancto", como el originado en el narcotráfico (el caso de José Luis Espert es clara evidencia de esto).
El sentido de este escrito es visibilizar que la crisis de representación política y la pérdida de identidad de los partidos políticos objetiva, en forma clara, el desprecio de muchos políticos -focalizados en construir poder de modo personal o sectario- por el voto popular y las necesidades políticas, económicas y sociales.
Las que alguna vez produjeron, como consecuencia lógica y necesaria, el rechazo popular sintetizado en una frase para nada retórica: "¡Que se vayan todos!"













